Análisis

3.nov.2011 / 05:45 am / Haga un comentario

Globovisión no es una víctima, y quien lo crea ha sido la verdadera víctima de su mensaje corrosivo, alienante y cargado de odio hacia el venezolano, sus instituciones, buenas costumbres y orden público.

Esta empresa de comunicaciones privada, con accionistas nacionales que se han visto involucrados en acciones que han originado investigaciones judiciales, sigue operando una frecuencia del Estado venezolano, mediante la cual atenta con sus contenidos, contra la convivencia y hasta la salud de la ciudadanía.

Los inicios de Globovisión
Vamos a ver cómo de un pequeño medio local, con asignación de una frecuencia limitada, se construye un bunker o trinchera de poder económico y comunicacional, y se le coloca un cerco al espectro radioeléctrico y un letrero de “Privado: Acá hacemos los que nos da la gana”.

Globovisión es un medio de comunicación privado de televisión, temático de noticias, que comenzó su transmisión en 1994 como canal local que sólo se emitía en Caracas (Canales 31 y 33 UHF) hasta llegar a Carabobo (Canal 21 UHF), para después convertirse en un medio de emisión nacional con el apoyo de las empresas de televisión por suscripción DirecTV, Intercable, Supercable y NetUno, entre otras.

A su vez este medio cuenta con su página en Internet de globovisión.com, que tiene la opción para ver el canal en línea, de forma gratuita durante todo el día.

Los comienzos del canal exhibían un medio informativo, que transmitía noticias durante todo el día, con algunos programas especiales, que por cierto, en sus comienzos criticaban con fuerza los gobiernos adecos y copeyanos.

El canal dio un seguimiento especial a todos los acontecimientos que involucraron a Hugo Chávez, antes de ser electo Presidente, y hasta entrevistas allí se le realizaron.

Hay quienes cuentan, que durante la candidatura de Hugo Chávez, en 1998, más de uno de los gerentes de este medio querían fotografiarse con el candidato. Actitud muy frecuente en los estudios de los canales privados venezolanos.

Al principio, la relación de los dueños de este canal con el Estado, y con los venezolanos era normal, pero cuando las políticas públicas de la Revolución empezaron a tocar los intereses de los accionistas de este canal y sus amigos, empezó una tensión que se extendió a la parrilla informativa del canal.

Era claro el apoyo que le daba la directiva del canal a los agrupados en el denominado “Polo Democrático”, alternativa que surgió cuando se retiró del proceso electoral Irene Saenz ante la contundente preferencia que tenía Hugo Chávez y el “Polo Patriótico”.

Este canal se dedicó, durante los últimos meses de campaña, a transmitir información imprecisa, con fuentes dudosas, y a publicar encuestas que deformaban lo que realmente estaba pasando, Chávez iba a aplastar, como lo hizo, a sus competidores en el proceso electoral.

La primera acción mediática concreta que nadie puede olvidar de este canal es la repetición constante de las declaraciones del entonces candidato, Hugo Chávez, editadas para dar la sensación de que el presidente “literalmente freiría en aceite” a todos los adecos y copeyanos.

Hay que recordar que el presidente Chávez asume un Gobierno con el Congreso totalmente en contra, ganado por la mayoría opositora, desde donde se gesta el comienzo de la ofensiva a través de Globovisión.

La propuesta de la Constituyente erizó los cabellos de los amigos asambleístas y políticos allegados a Globovisión, y desde este medio comenzaron a atacar, sin piedad, un proceso claramente establecido en la Constitución, que contra viento y marea se realizó, y en el que el pueblo expresó su rotundo apoyo nuevamente a la idea del presidente Chávez.

Ante este hecho, los dueños del canal comenzaron a utilizar sus espacios informativos para afilar una agenda de noticias sesgada, cargada de intencionalidad para atacar las acciones políticas del Gobierno, estaba claro, Chávez y su Revolución eran una molestia para Globovisión y sus intereses.

Los dueños de este canal pensaban que podrían, bajo el viejo modelo de ser “el cuarto poder”, acorralar al Estado venezolano y su Gobierno, y hacerlos arrodillar.

El 25 de agosto de 1999, estalló abiertamente un conflicto entre la Asamblea Nacional Constituyente y el antiguo Congreso, durante un receso parlamentario, la mayoría constituyente ocupó por derecho el Palacio Federal Legislativo, suspendió la sesiones del Congreso, redujo al mínimo sus comisiones y creó una comisión delegada conformada por 23 congresistas que podían legislar, pero siempre sujetas a esta Asamblea en cuestiones importantes. Los congresistas de AD, Copei y Proyecto Venezuela protestaron la medida, que calificaron de un golpe de Estado a través de este medio de comunicación privado.

Los congresistas opositores llamaron por Globovisión a “como fuese” impedir el atropello, y a recuperar el Palacio Legislativo. Aristóbulo Istúriz, presidente de la ANC les advirtió que “el pueblo les cerraría el paso” si lo intentaban.

El viernes 27 de agosto, los opositores intentaron tomar por la fuerza al Congreso, pero fueron repelidos por la gente. Era la primera vez que el pueblo en la calle le hacía frente a la fragua mediática. Pese a los intentos de los medios privados, la opinión pública interpretó las protestas del Congreso como vanos intentos de la desprestigiada clase política tradicional de detener los cambios.

A esta siembra del terror, se le sumó el tratamiento informativo que dio este canal a los sucesos en el estado Vargas, en diciembre de 1999, en los que técnicamente culpó al recién electo presidente Chávez de lo sucedido.

Comenzaba el canal a ganarse el repudio popular.

El Paro, el Golpe y las Guarimbas
Es para todos conocido, el papel que comenzó a jugar Globovisión, activamente como un actor político más, para manipular el contenido y colocar la visión de un país que no existía.

Al respecto, el entonces vicepresidente de la República, José Vicente Rangel, denominó lo creado por Globovisión y otros medios como “El país virtual”.

Desde ese momento, se evidencia un nuevo giro en el contenido informativo del canal, ya no sólo es decir imprecisiones, ni supuestos, ni llevar a actores políticos a transmitir la agenda forzada. Ahora, el canal entra en un “frenesí”, el mensaje es uno “Y va a caer, y va a caer, este Gobierno va a caer”.

La frenética dinámica en la que entró la agenda informativa de Globovisión, sólo se vio súbitamente interrumpida durante el 12 y 13 de abril, días en los que, casualmente, este canal no informó nada, durante los hechos del regreso al poder del presidente Chávez, luego del golpe de Estado de 2002.

Desde entonces, toda la parrilla informativa de Globovisión se ha moldeado al planteamiento esquizofrénico de derrocar al Gobierno de Chávez, porque sí. Sin sosegarse un poco y dar tiempo para analizar los argumentos que mueven a esta petición, es una “alocada carrera sin punto de partida ni llegada en la que se debe acabar con Chávez”, a tal punto de hasta desear, en innumerables oportunidades, su muerte.

En la lógica de la Psicología Social, este comportamiento de los medios de comunicación es enfermizo y enfermante, ya que las imágenes y sonidos a tal velocidad y en constante repetición, generan un impacto destructivo en la psique de los usuarios.

En la programación de Globovisión, no hay momento de respiro para que el espectador pueda procesar y pensar en la información ofrecida. Evidentemente, porque hay un interés de que esto no suceda, para que el argumento de “todo está mal, este país es un desastre hay que salir de Chávez” se sedimente, sin cuestionarlo.

Desde abril del año 2002, antes del golpe, durante los 63 días del paro petrolero, en medio de la guerra de guerrillas urbanas llamadas “guarimbas”, a finales del año 2004, durante el fin de la concesión de RCTV, en todas las conferencias de prensa internacionales, han repetido el mismo guión cuando quedan al descubierto, “el Gobierno quiere atentar contra la Libertad de Expresión.”

Es evidente, Globovisión desde 1994, pasó de ser un medio privado con intereses económicos, a un laboratorio mediático del golpismo de la ultra derecha venezolana.

Revisemos sus expedientes:

En el año 2009, durante 4 oportunidades, el presidente Chávez solicitó a las autoridades competentes investigar a Globovisión, por el manejo inadecuado de la información en su agenda diaria, y la manipulación del contenido.

Desde 2009, son más de 50 las acusaciones abiertas por usuarios y colectivos contra el canal por la falsificación, manejo inadecuado, o edición de información.

  • El primer expediente de Conatel con procedimiento administrativo sancionatorio contra Globovisión, data del 3 de octubre de 2003, por el uso de frecuencias no autorizadas en sus transmisiones.
  • El segundo expediente de Conatel tiene que ver con la emisión de mensajes en la programación del canal, llamando a un golpe de Estado y a la desobediencia civil.
  • El tercer expediente de Conatel, se debió a la transmisión de las declaraciones de Enrique Salas Feo, después de emitido el primer boletín del Consejo Nacional Electoral (CNE). Allí, el entonces candidato, alegaba que él era ganador, y que llamaba a sus partidarios a protestar frente a la sede del CNE.
  • Un cuarto expediente de Conatel fue iniciado por la difusión en vivo del comentario que emitiera el editor de El Nuevo País, Rafael Poleo, quien durante el programa Aló, Ciudadano, comparó al presidente Hugo Chávez con el dictador italiano Benito Mussolini, en los comentarios de este programa se hicieron apología al delito y magnicidio.
  • Un quinto procedimiento abierto por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones contra el canal por la transmisión de las cuñas que contenían mensajes llamando a la defensa de la Propiedad Privada por las supuestas organizaciones Asoesfuerzo y Cedice.
  • Un sexto procedimiento fue abierto por la lectura de mensajes de texto llamando a un golpe de Estado, en el programa Buenas Noches.
  • El séptimo, y reciente expediente administrativo se debe a la apología al delito, y la violencia que se habría hecho con la transmisión, de casi 90 veces, de información imprecisa y falsa sobre los hechos ocurridos en el Rodeo I y II.
  • A la par, algunos de los presentadores de los programas del canal, productores independientes y directivos se han visto involucrados en acciones penales y judiciales.

Fuentes: Historial de Internet, Conatel, Aporrea.

 

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