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22.ene.2012 / 12:24 pm / Haga un comentario

La muerte del criminólogo y miembro de la dirección estadal del PSUV-Zulia, Francisco Delgado, no debe ser vista como un accidente.
Todo indica que ha sido un asesinato, utilizando para ello un método aplicado muchas veces por el paramilitarismo colombiano para eliminar dirigentes comunitarios (atropellarlos con carros fantasmas).
Francisco Delgado era una prominente figura de la izquierda zuliana. Ocupó el cargo de Secretario de Gobierno cuando Lolita Aniyar fue gobernadora del Zulia entre 1994 y 1995. También fue director de la Cárcel de Sabaneta. Director de la Policía de Maracaibo en el período de Di Martino, en cuyo gobierno fue también Secretario General de la Alcaldía. En LUZ fue por muchos años director del Instituto de Criminología que fundara la propia Lolita Aniyar, candidato a Rector en el 2000 y candidato a Vice Académico en 1996.  Actualmente estaba jubilado luego de 25 años de docencia en LUZ.

En tiempos recientes había asesorado la creación de la Universidad Nacional de la Seguridad (UNES) y designado por el Ministerio del Interior y Justicia como interventor de las policías en el estado Zulia, cargo al cual renunció recientemente mediante carta pública alegando falta de apoyo por parte del gobierno nacional. También había sido designado por cooptación como miembro de la dirección estatal del PSUV en el Zulia, instancia en la cual planteó en su última reunión debatir el tema de la inseguridad en el estado, haciendo énfasis en las mafias paramilitares enquistadas dentro de los cuerpos policiales y militares de la región. Ese debate se efectuó y todos los miembros de la dirección del PSUV en el Zulia pueden atestiguarlo. Su preocupación se dirigía al reconocimiento de estos “ejércitos paramilitares” que se habían constituido en la región fronteriza con Colombia, los cuales estaban sin control alguno por parte del estado venezolano y amenazaban desde múltiples escenarios la gobernabilidad de la revolución bolivariana.

En el Zulia han sido asesinados en años recientes cuatro importantes autoridades del gobierno bolivariano. En agosto de 2008 fue asesinado Guglielmo d’Franceschi, Teniente Coronel de la Guardia Nacional, Jefe del GAES, Estado Zulia. En 2010 fue asesinado José Rodríguez Villarroel, coronel y director del Puerto de Maracaibo. En 2011 fue asesinado junto con su hijo de 18 años el jefe de la policía del Municipio Bolivariano de Mara, José González (este último había sido jefe de la policía municipal de Maracaibo en tiempos de Di Martino y estrecho colaborador de Francisco Delgado). Ahora muere Francisco Delgado. Pueden estar ustedes seguros que estas cuatro muertes son obra de las mafias policiales-militares y paramilitares que dominan a placer el estado Zulia. Estos cuatro asesinatos fueron realizados contra autoridades que enfrentaban acciones de contrabando (gasolina, drogas), robo de vehículos y otros delitos similares. En estas mafias ciertamente hay influencia y enseñanzas del paramilitarismo colombiano, pero su fuerza real está dentro de los mismos cuerpos policiales y militares del Zulia, incluyendo a los que supuestamente están bajo la dirección del gobierno bolivariano.

La misma familia de Francisco Delgado ha informado hoy a sus allegados que esta semana habían ocurrido otros dos intentos de asesinato contra su persona. Así que debería cambiarse el titular de las noticias, y colocar ASESINATO en lugar de ATROPELLO. A menos que se quiera ser cómplice de estas mafias. Recordamos ahora que la policía informó que el asesinato de José González había sido para “robarle el vehículo” (esto lo dijo el propio CICPC, institución hacia la cual hay que sospechar). La muerte del coronel del puerto de Maracaibo también fue explicada como parte de un asalto para quitarle el vehículo. Resulta que estos magnicidios han terminado explicados por las investigaciones policiales como obra casual del hampa común. Una clara demostración del enorme poder de estas mafias.

El gobierno de Chávez debería intervenir hoy mismo todos los cuerpos policiales del Zulia, incluyendo aquí al CICPC y al SEBIN. También deberían ser destituidos y sometidos a investigación los jefes regionales del DIM y de la GNB. No hacerlo implicaría seguir fortaleciendo un negocio mafioso que se desarrolla a expensas de la sociedad toda, que genera terror y amenaza directamente a los líderes revolucionarios que respaldan al gobierno bolivariano. Es cierto que implica hacer rodar cabezas importantes de las fuerzas armadas, pero es una necesidad imperiosa, y pensamos que Chávez no puede seguir haciéndose cómplice por omisión de unos militares y policías corruptos que se están enriqueciendo mediante los negocios más oscuros y
deleznables.

Nuestro homenaje a Francisco Delgado y a todos los que como él, no claudican sus ideales ante la corrupción y el militarismo-paramilitarismo.

Por: José Gámez

 

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