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24.mar.2013 / 09:58 pm / Haga un comentario

El cementerio general del sur, guarda los restos más nobles de sus muertos mas ilustres, Fabricio las últimas y más gloriosas páginas de su brillante historia.
“El que muere lidiando en el fragor de la batalla y sin saber quien lo hiere es un héroe, pero el que cae asesinado, rendido y prisionero es un mártir”, Fabricio es un mártir. Recordamos un día como hoy 21 de junio su vil asesinato. Sabemos que tu espíritu se encuentra vagando en la consciencia pública, infundiendo valor a estas generaciones que se levantan.
Los asesinos de Fabricio apagaron uno de los astros más brillantes del cielo venezolano. Que siga durmiendo en paz heroico veterano que la patria guarda tu nombre. Tus hijos y nietos con orgullo pueden decir: Somos los hijos y nietos de Fabricio, con esto nos basta para siempre.
El nombre de Fabricio, quedo para siempre encarnado en las páginas de la historia de Venezuela y seguirá viviendo por los siglos de forma eterna con el ideal de la justicia, porque el ideal humano nunca olvidara a los que defienden la justicia.
Fabricio: ¡Tu muerte no fue inútil!. Tu sangre y tu doctrina han fecundado en el triunfo de esta revolución bolivariana, porque he sabido que: “ninguna sangre derramada por la libertad es estéril, y ningún pensamiento de virtud quedara burlado”.
La juventud es el baluarte indispensable, para hacer la revolución y decía: “Cuando una juventud se adhiere con amor y mística, siguiendo el ejemplo de los patriotas que dieron sus vidas por la independencia de nuestra patria, era morir para vivir”. Ese fue Fabricio, el guerrillero de exuberante dignidad; siempre erguido para no doblegar su frente y mantener viva su consciencia, en defensa de la justicia hermana de la libertad.

Fabricio nació el 6 de febrero de 1929, en Boconó, estado Trujillo. Desde muy temprano, a los 17 años, se inició en la actividad política, inscribiéndose en 1949 en el Partido Unión Republicana Democrática (URD), donde militó hasta 1962, fecha en que renunció públicamente.
En 1948, después de un año como maestro de escuela de la Creole Petroleum Corporation, trabajo que compartía con el estudio en el Liceo Hermágoras Chávez de Cabimas, conoció Caracas.
En 1949 se traslada a Caicara de Maturín; allí obtiene un alto cargo ejecutivo como funcionario en el Gobierno Regional del estado Monagas. Pasado el tiempo en la zona, conoce y se casa con la también maestra Dalia Díaz.
El 23 de agosto de 1952, a los 23 años de edad, es detenido en Maturín a manos de los órganos de inteligencia de la Seguridad Nacional.
Para 1955 comenzará sus estudios de periodismo en la Universidad Central de Venezuela.
En 1956 entra a trabajar en el diario El Nacional donde fue destacado para cubrir la fuente de Miraflores. También laboró en La Calle y El Heraldo.
En el año 1957 comienza su fiel militancia y organiza el movimiento civil de resistencia a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en las filas de la Junta Patriótica, de la cual fue presidente.
En 1958 resultó electo diputado por el Distrito Federal, cargo del que se separó en junio de 1962, con renuncia pública también, “para sumarse a los guerrilleros que operan en diferentes frentes del país”.
Bajo el pacto de Punto Fijo, URD se retiró del gobierno y del pacto ese mismo año.
Fabricio fue capturado por el Ejército el 12 de octubre de 1962, y condenado por el Consejo de Guerra Occidental a 18 años y 8 meses de prisión. El 15 de septiembre de 1963 se fuga espectacularmente de la Cárcel de Trujillo, junto a un grupo de compañeros guerrilleros y militares y se reintegra a la guerrilla, donde obtiene el grado de Comandante del frente José Antonio Páez y presidente del Frente de Liberación Nacional (FLN).
Para comienzos del año 65, Fabricio Ojeda debe asistir a una serie de conferencias militares junto con Douglas Bravo, Gregorio Lunar Márquez y Pedro Vegas Castejón con fines a la reestructuración militar de la Comandancia General de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).
Entre los días 21, 22 y 23 de abril de 1966 se realizó el Pleno en la montaña y por unanimidad total ratifican al Comandante Fabricio Ojeda como presidente del Comité Ejecutivo del FLN. También se da inicio a la construcción del Partido de la Revolución Venezolana (PRV), a través de la organización de sus primeros núcleos.
Invitó varias veces a la dirección del Partido Comunista de Venezuela a que asistiera a una reunión en la montaña a fin de impulsar mejor la guerra revolucionaria. Ante la negativa de éste, corriendo todos los riesgos abandona la zona guerrillera y por sus propios medios se dirige a Caracas buscando evitar lo que parecía una división inevitable.
Llevando dos meses en Caracas, en esa búsqueda de la reorganización de la revolución, el 17 de junio de 1966 fue capturado en La Guaira. El 21 de junio, cuatro días después, fue asesinado en el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA), en complicidad con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Entre sus más destacadas obras políticas figuran La presencia revolucionaria de Martí, ¿Por qué la Liberación Nacional?, y Hacia el poder revolucionario, que vendría a ser su último libro.

“Si muero otros vendrán a recoger el fusil”
El 30 de junio de 1962 el diputado Fabricio Ojeda renunció al Congreso Nacional a través de una memorable carta de la cual publicamos algunos de sus pasajes más importantes:

“Es por ello, colegas Diputados, que vengo ante ustedes a expresar la decisión de dejar el Parlamento –este recinto que pisé por voluntad del glorioso pueblo caraqueño, hoy oprimido y humillado–, para subir a las montañas e incorporarme a los compañeros que ya han iniciado el combate y con ellos continuar la lucha revolucionaria para la liberación de Venezuela, para el bienestar futuro del pueblo, para la redención de los humildes”.
“Consecuencia de esta firme convicción, resultado de ese análisis, es la decisión que he tomado de combatir con las armas en la mano, como lo hace el pueblo cuando quiere conquistar la libertad, y buscar en la acción revolucionaria la solución de nuestros grandes problemas, y lograr para el pueblo una vida nueva, distinta a la precaria existencia que ha llevado durante siglo y medio de República injusta”.
“Esta es nuestra decisión, este nuestro camino. Vamos a las armas con fe, con alegría, como quien va al reencuentro de la Patria preferida. Sabemos que con nosotros está el pueblo, el mismo que en todas las épocas memorables ha dicho presente ante todo lo noble, ante todo lo bueno, ante todo lo justo”.
“Hacemos armas contra la violencia, la represión, las torturas, el peculado. Tomamos las armas contra las depravaciones y la traición. No lo hacemos por romántica concepción de la lucha ni sometidos a otra decisión que a la nuestra, sólo comprometida con Venezuela. No hacemos la guerra contra las Fuerzas Armadas, en su conjunto, en cuyo senos nos consta por experiencia personal y por la acción conjunta que libramos en Enero del 58, se han formado oficiales cuya única ambición es también la nuestra: ser útiles a la Patria y servir a su grandeza y soberanía”.

“Si muero no importa, otros vendrán detrás que recogerán nuestro fusil y nuestra bandera para continuar con dignidad lo que es ideal y saber de nuestro pueblo.
¡Abajo las cadenas! ¡Muera la opresión!
¡Por la Patria y por el Pueblo! ¡Viva la Revolución!”

 

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