Noticias

6.nov.2013 / 11:23 am / Haga un comentario

Al alcalde amarillo que desgobierna el municipio Sucre, ya no le queda una sola mentira sana. La defraudación a su electorado es inocultable. Al vendedor de ilusiones se le rompieron todos sus espejitos. Ni con inmensas vallas es posible tapar el desastre en que tiene convertido al municipio sucre.

Su incapacidad para abordar y solucionar los problemas de las comunidades lo coloca como el peor alcalde que ha tenido el municipio Sucre en su historia. Ni los copeyanos lo quieren. No hay forma de que entienda y se avoque a solucionar los problemas que por mandato constitucional le corresponden. Pero el alcalde amarillo se destaca, eso sí, como experto en excusas, experto en proyectar sus responsabilidades en otros y es maestro experto en colocar vallas gigantes con su cara.

Si la derecha pudiera ver más allá de su odio, se sorprendería al ver la realidad del peor municipio del país. Veamos cuatro ejemplos:

  • En el tema del deficiente manejo del aseo urbano, montañas de basura son el legado palpable del nefasto alcalde amarillo. Inmensas hileras de basura decoran permanentemente las calles de barrios y urbanizaciones. En el chiquero petareño los fétidos olores y las alimañas rastreras forman parte de la cotidianidad que nos deja el alcalde amarillo. No hay capacidad gerencial ni creativa que le permita al alcalde amarillo un toque de iluminación para incrementar la flota de camiones (así sean prestados por la gobernación de Miranda o la Alcaldía Metropolitana), no hay forma ni manera de que incorpore cantidades suficientes de contenedores de basura, ni que los coloque en sitios estratégicos. El inadecuado manejo de la planta de transferencia de Julián Blanco ha generado, en estos cuatro años, varias crisis sanitarias y ambientales, afectando a las comunidades aledañas.
  • En cuanto al manejo del agua potable, el servicio es tan deficiente que todas las semanas comunidades enteras realizan protestas por el paupérrimo servicio. Hasta el ministerio del Ambiente ha tenido que intervenirlos. Pero como siempre sólo excusas salen por la llave de agua. El alcalde no ha podido generar ningún tipo de acción proactiva (más allá de la regaladera adeca de tanques). Vastas zonas populares de Petare deben ser declaradas hábitat especial para Camellos. El permanente suministro irregular de agua es sólo para barriadas, ya que a los centros comerciales y urbanizaciones nunca le falta el agua.
  • En cuanto al tema de la seguridad ciudadana, y más allá de los policías de cartón, este nefasto alcalde amarillo no ha hecho más que disminuir el parque automotor de patrullas y motocicletas, no ha incorporado oficiales suficientes en las nuevas cohortes, la dotación es precaria y el trabajo de inteligencia y de prevención no pasa del acompañamiento a las comunidades luego de ocurrido un crimen. No existe coordinación con el Plan Patria Segura ni con la Guardia del Pueblo.
  • El maltrato a empleados, docentes y jubilados es recurrente y resalta por sobre todas las cosas. Dinero para vallas si hay, pero para el pago de las deudas laborales no. En la alcaldía amarilla la Justicia no es igual para todos; a la elite burocrática amarilla pareciera que le va mejor que al resto de empleados y obreros en cuanto a ascensos y bonificaciones.

En los barrios más humildes ya no extraña ni sorprende el trato miserable y de desprecio con que el alcalde amarillo desoye a sus habitantes. Lo que sí es novedoso, es la capacidad cierta del alcalde amarillo en democratizar el caos: a todos los maltrata y perjudica por igual. La falta de conciencia sobre sus responsabilidades y competencias ha convertido a esta alcaldía, una de las más importantes del país, en un verdadero chiquero.

Es claro que el tiempo que el alcalde amarillo le ha dedicado a la conspiración contra el gobierno nacional le ha impedido atender sus tareas como autoridad local. No hay solución estructural para ningún problema, sólo pintura y vallas. Ni hablar, de su obligación de coordinar con el gobierno nacional para traer mayores beneficios a las comunidades. Por ejemplo, las misiones sociales no distinguen clase social ni militancia política; cuando un paciente asiste al Barrio Adentro, recibe la atención y el cuidado debido. De este ejemplo debería aprender algo el alcalde de la derecha amarilla.

Es momento del cambio. Este 8 de diciembre el pueblo petareño, aguerrido y contestatario, rescatará la Alcaldía de Sucre.

Richard Canan
Sociólogo
@richardcanan
 

Hacer un comentario.




Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten. Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación.

Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.