18.dic.2013 / 02:25 pm / Haga un comentario

chavez-constitucionEl 15 de diciembre de 1999 el pueblo venezolano por una amplia mayoría de más del 71% de los votos, aprobó la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Fue la primera vez en la historia del país, que los venezolanos votaban y aprobaban, de manera directa, una carta magna. A partir de este momento este pequeño libro azul se convirtió en el acompañante permanente de los venezolanos (tanto revolucionarios como opositores), en un referente, con normas de última generación, vanguardia de los derechos ciudadanos a nivel mundial. A lo largo de su texto expresa tanto ideas como acciones, diferenciándose de la Constitución de 1961 que nunca pasó de ser un conjunto abstracto de ideas e intenciones pero sin aplicaciones reales y por sobre todo, alejado de la gente.

En la Constitución de 1999 se destaca: el carácter federal, democrático y descentralizado del gobierno; el reconocimiento y defensa de los derechos indígenas y ambientales; la creación de dos nuevos poderes: el electoral y el moral; la creación de figuras de consulta como los referéndum revocatorio, abrogatorio y aprobatorio de leyes; y la creación de diferentes mecanismos e instancias que viabilizan y permiten que el Poder Popular, pueda organizarse, decidir y ejecutar sus proyectos y ejercer la Contraloría Social. El pueblo empoderado, pues.

Frente a este hermoso proceso de construcción popular de un nuevo marco jurídico, social, económico y político, surgieron fuertes adversarios. La burguesía se movió de inmediato con todas sus fuerzas y recursos (financieros y mediáticos), ya que veía amenazada su status quo y sus odiosos privilegios. Se inició de inmediato la satanización de la nueva Constitución. Apoyados en el aparato mediático de la derecha (prensa, radio y televisión), sus generadores de opinión y palangristas iniciaron una campaña despiadada llena de mentiras y exageraciones.

Todos vivimos la locura que empezó a manifestarse en los sentimientos y en la percepción de la clase media. El querido profesor Rigoberto Lanz, la llamó de inmediato la derecha histérica, que se expresaba a través de una reactiva e iracunda oposición a cualquier política o propuesta puesta en marcha por el Gobierno Bolivariano.

De los debates y discusiones previas a la aprobación de la Constitución de 1999, todos escuchamos y recordamos las locuras que gritaban a los cuatros vientos los operadores de la extrema derecha. La que más recuerdo y me tocó refutar a rabiar, fue la locura que regaron los disociados de que al entrar en vigencia la nueva Constitución, y convertirnos en República Bolivariana de Venezuela, todos los títulos de propiedad (de casas, carros y negocios) por decir República de Venezuela, pasarían a manos del Estado. Todo un exabrupto jurídico (ya que ninguna ley puede aplicarse retroactivamente) que los medios de la derecha se esmeraron en difundir. Ni hablar de las doñas que denunciaban (también histéricamente) que el Estado les iba a quitar a sus hijos, sus mascotas y hasta sus maridos.

Con el pasar de los años la derecha siempre se ocupó de alimentar el odio, los miedos y la desconfianza de sectores de la clase media urbana hacia la Revolución. Esto a pesar de todos los esfuerzos del Comandante Chávez en garantizar programas y mecanismos para el  buen vivir de estos sectores, garantizando su calidad de vida.

¿Quién se ha beneficiado más por las nuevas universidades y liceos gratuitos? ¿Quién se ha beneficiado con las políticas de crédito hipotecario, con ingentes recursos y bajas tasas de interés? ¿Quién se ha beneficiado con los nuevos centros gratuitos de salud? ¿Quién se ha beneficiado con el incremento en el número de pensionados? En todas las respuestas están de primeros en la lista los de la clase media urbana.

Entendemos que culturalmente la clase media es, por naturaleza,  conservadora y reaccionaria. Es un mecanismo natural para defender lo suyo, para preservarse. Sin embargo la gente no termina de comprender que su odio y desconfianza siempre ha sido infundado. En términos reales a ninguna familia le quitaron su casa,  su carro o sus muchachos. Los mecanismos persuasivos e incisivos de la derecha han dejado sembrado un envenenamiento mental en la clase media urbana, cuya consecuencia más evidente es su habitual  comportamiento reactivo e irracional.

Ante estas circunstancias debemos seguir trabajando con empeño para generar el buen vivir de todo nuestro pueblo, incluida la clase media urbana. Debemos reflexionar y seguir la discusión: generar los mecanismos para recobrar la confianza de esta clase media urbana que ha vivido engañada bajo las migajas y la represión de la burguesía.

Richard Canan
Sociólogo
@richardcanan
 

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