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5.feb.2014 / 10:46 am / Haga un comentario

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Nadie puede dudar que estamos frente a una Guerra Económica. La agenda desestabilizadora de la extrema derecha criolla ha aumentado su intensidad en los últimos meses. La burguesía parasitaria y los especuladores corporativos han incrementado la manipulación sobre el aparato económico y productivo del país.

Generar zozobra y angustia en la población es uno de los fines políticos de esta derecha apátrida. No han podido derrotar al Gobierno Bolivariano, ni por la vía electoral ni por la vía violenta. Por eso arremeten y agreden, sin vergüenza y sin conciencia, contra nuestro pueblo. Ellos y sus estrategas de laboratorio, creen que este pueblo se doblegará por hambre. Nuevamente la derecha se equivoca, este es un pueblo consciente, que ha enfrentado una y otra vez, y lo seguirá haciendo, todos los obstáculos que los enemigos del pueblo pongan para evitar la construcción de esta Revolución Socialista y Humanista, como nos orientó siempre nuestro Comandante Chávez.

Pero están al descubierto, la historia los señala. La derecha ha aplicado esta misma receta una y otra vez en muchos países con fines de desestabilización, con el fin de crear el clima para Golpes de Estado y salidas violentas. Lo hicieron en el Chile de Allende. Allá fue  público y notorio como los patronos, los transportistas, la derecha toda, auspiciados por la CIA, se confabularon para crear el clima que propició el Golpe de Estado. Además contaron con la cobertura mediática de medios masivos de comunicación como el esperpento del Diario El Mercurio, especialista en construcción de mentiras. Todos con un fin, acabar con el gobierno de Allende.

¿Pero cómo funciona la Guerra Económica? La Guerra Económica la generan, en distintos niveles y mediante diferentes mecanismos, empresas productoras y/o distribuidoras de los productos de la cesta básica, los cuales limitan la oferta de acuerdo a sus propios intereses.

La industria y los distribuidores no tienen justificación alguna para la falta de alimentos. Esto en virtud, de que a partir del paro petrolero y el sabotaje económico de los años 2002 y 2003, se creó un sistema de planificación logística que ha permitido cuantificar la demanda de cada rubro (principalmente de leche, harinas de maíz y trigo, carne, pollo, arroz, pasta, etc., y de acuerdo a este consumo requerido por nuestra población, se cuantifican los niveles producción nacional y luego se determinan las importaciones requeridas para cada sector. Esta es una planificación anual que se hace en conjunto con los ministerios del área (Agricultura, Alimentación y Comercio), las industrias y los importadores. En este punto, es injustificable que falten alimentos esenciales. Pero recuerden que estamos en una Guerra Económica.

Es evidente que las restricciones en el acceso a los alimentos son medidas artificiales de los grupos económicos, basados en la generación de presión política (para crear descontento) o en el interés del lucro excesivo. Nuestro deber es combatirlos. Nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece claramente en su artículo 114 que: “El ilícito económico, la especulación, el acaparamiento, la usura, la cartelización y otros delitos conexos, serán penados severamente de acuerdo con la Ley”. Para aprender más conozcamos un par de conceptos esenciales sobre el tema:

Usura: Es el “Interés que se lleva por el dinero o el género en el contrato de mutuo o préstamo. Ganancia, fruto, utilidad o aumento que se saca de algo, especialmente cuando es excesivo”.

Especulación: Es la “Operación comercial que se practica con mercancías, valores o efectos públicos, con ánimo de obtener lucro. Efectuar operaciones comerciales o financieras, con la esperanza de obtener beneficios basados en las variaciones de los precios o de los cambios. Comerciar, traficar. Procurar provecho o ganancia fuera del tráfico mercantil”.

Estos términos, en boga hoy día, deben ser claramente analizados para identificar e individualizar las responsabilidades y conocer quiénes son los actores económicos empeñados en la conspiración para crear descontento y molestias en la población. ¿Porqué la industria agroalimentaria no explica públicamente cuáles son sus niveles de producción y cuáles son sus canales de distribución? ¿Porqué no producen más, presentando proyectos de ampliación de las plantas existentes? Al igual que en Chile, la respuesta pudiera estar en el compromiso y apuesta de actores políticos pertenecientes a estos sectores, contrarios a la Revolución Bolivariana, y partidarios de salidas violentas y de caminos sinuosos poco democráticos.

¿Cómo se expresa la especulación en la cotidianidad de la gente? Pues, vaya usted a la Redoma de Petare y conseguirá siempre, en el comercio informal, absolutamente todos los productos de la cesta básica, eso sí, al triple o más del precio regulado. ¿El buhonero es el responsable?, pues no. Quién saca los productos de los canales formales de distribución y fija los precios excesivos es el especulador inserto en la cadena de distribución entre la industria y el comercio al detal. Allí están los responsables.

¿Cómo se combate la Guerra Económica? Con conciencia y claridad del pueblo sobre las acciones de la derecha. Con conocimiento y vigilancia sobre la cadena productiva y de distribución. La gente alerta, resistiendo los ataques y venciendo los obstáculos. El Poder Popular apoyando las iniciativas del Gobierno Bolivariano para enfrentar a las mafias que especulan con los alimentos.

Ya se aprobó la Ley de Costos y Precios Justos. Con esta Ley se persigue “mantener la estabilidad de precios y propiciar el acceso a los bienes y servicios a toda la población en igualdad de condiciones, en el marco de un modelo económico y social que privilegie los intereses de la población y no del capital”. Más claro no canta un gallo.

Con estas medidas se pondrá coto a la voracidad del capitalismo depredador que genera descontento y pretende mellar el bolsillo del pueblo. Igualmente, apoyemos todos juntos al Estado Mayor de Abastecimiento.

Richard Canan

Sociologo

@richardcanan

 

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