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4.jun.2014 / 09:46 am / Haga un comentario

09031557-3c18-4f5d-965d-2559cfe1ea66El término magnicidio proviene de latín magnus, grande y de –cidio, matar. Significa “Muerte violenta dada a persona muy importante por su cargo o poder”. El magnicidio es el asesinato selectivo como mecanismo de imposición ideológica, política o religiosa, con la plena conciencia de que su ejecución generará la desestabilización del sistema político o social, con el fin de tomar el poder o simplemente sacar de circulación a algún adversario o enemigo político, por causas religiosas y hasta por intereses económicos. Puede ejecutarse también con la intención de generar el caos y promover la anarquía, una explosión social.

Los que creen que la derecha está jugando metras, están bien equivocados. Veamos una pequeña muestra del largo historial de asesinatos contra líderes políticos y sociales del siglo XX; este es un rápido vistazo a la atroz forma de imponerse que tienen los poderosos grupos oligárquicos y los fanáticos en todo el Continente. No se salva nadie, ni en el propio seno del Imperio Norteamericano:

Jorge Eliécer Gaitán, político y jurista colombiano, alcalde de Bogotá y ministro de Educación y del Trabajo, candidato del Partido Liberal a la Presidencia, fue asesinado en Bogotá el 9 de abril de 1948, generando enormes protestas populares conocidas como El Bogotazo.

John F. Kennedy, senador y luego presidente de los Estados Unidos por el Partido Demócrata, fue asesinado de varios impactos de bala por un francotirador el 22 de noviembre de 1963, en Dallas, mientras realizaba una caravana.

Malcolm X, líder defensor de los derechos de los afroamericanos. Fue asesinado el 21 de febrero de 1965, en Manhattan, en una reunión de la Organización de la Unidad Afro-Americana.

Martin Luther King, líder activista contra la segregación y la discriminación racial en los Estados Unidos, se opuso tenazmente a la guerra e impulsó la lucha contra la pobreza. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1964. Fue asesinado en 13 de abril de 1968 en Memphis, cuando se preparaba para liderar una manifestación.

Salvador Allende, médico y senador chileno. Fue el primer presidente marxista elegido por el voto directo del pueblo. Apoyado por la Unidad Popular impulsó la vía chilena al socialismo, con proyectos claves como la nacionalización del cobre y la reforma agraria. Muere el 11 de septiembre de 1973, en medio de un cruento y sanguinario Golpe de Estado, en el cual cazabombarderos destruyeron con cohetes el palacio La Moneda. Con la desclasificación de diversos informes quedó en evidencia que además de las fuerzas armadas chilenas, el golpe contó con el apoyo y participación de la oligarquía chilena, sus más rancios grupos económicos, los poderosos medios de comunicación, así como la CIA.

Monseñor Arnulfo Romero, arzobispo metropolitano de San Salvador. Predicó en defensa de los derechos humanos y manifestó permanentemente su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política en El Salvador. Defendió siempre la “opción preferencial por los pobres”. Fue asesinado en plena homilía el 24 de marzo de 1980, a manos de pistoleros de los “escuadrones de la muerte” dirigidos por la extrema derecha salvadoreña.

Maurice Bishop, abogado y político de Granada. El Movimiento New Jewel, al que pertenecía, derrocó al régimen de Eric Gairy en 1979 y le nombró Primer Ministro. Desarrolló políticas socialistas y estrechó las relaciones con Cuba y la URSS. Al regresar de una visita diplomática fue derrocado y ejecutado en Fort Rupert, junto a varios de sus partidarios, el 19 de octubre de 1983. Seis días después, el 25 de octubre, se produjo la sangrienta invasión de la isla por parte del ejército de los Estados Unidos en la llamada Operación Furia Urgente.

Carlos Pizarro, máximo comandante del Movimiento 19 de abril (M-19) entre 1986 y 1990. Tras dejar las armas, firmar la paz con el gobierno y reintegrarse a la vida civil, fue candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19. Fue asesinado por órdenes de la extrema derecha colombiana, las Autodefensas Unidas de Colombia, el 26 de abril de 1990.

Venezuela también se estremeció con el magnicidio del General Carlos Delgado Chalbaud, ocurrida el 13 de noviembre de 1950. Chalbaud, siendo presidente de la Junta Militar de Gobierno fue secuestrado y asesinado, supuestamente, a motu proprio por Rafael Simón Urbina (Exgobernador del Estado Amazonas, enjuiciado por peculado y enriquecimiento ilícito) para propiciar el ascenso de Pérez Jiménez a la presidencia. Urbina fue asesinado convenientemente por efectivos de la Seguridad Nacional al día siguiente de su captura. El magnicidio provocó una crisis política nacional y obligó a reorganizar la Junta Militar.

Cabe también recordar, la infinidad de intentos de asesinato planificados y ejecutados abiertamente por la CIA contra el Comandante Fidel Castro, los cuales ensayaron, infructuosamente, diversas modalidades criminales, desde el envenenamiento (de sus alimentos, ropas, zapatos y tabacos), hasta el uso de francotiradores, explosivos y lanzagranadas. Nunca pudieron con Fidel!!!

El Comandante Chávez también fue víctima de los intentos magnicidas de la extrema derecha venezolana e internacional, los cuales contaron con todo tipo de recursos y hasta utilizaron mercenarios y paramilitares extranjeros. Todos los intentos magnicidas fueron descubiertos y reducidos.

La Salida supraconstitucional y las amenazas de magnicidio siguen estando presentes en la agenda opositora, ahora contra el Presidente Nicolás Maduro. La extrema derecha es poderosa, cuenta con ingentes recursos económicos, la motiva un odio visceral y está cegada por sus ambiciones de poder; y ante su recurrente cobardía, sigue ensayando el magnicidio, mediante la contratación de mercenarios y paramilitares colombianos, trinitarios, norteamericanos y centroamericanos.

Los personajes complotados en el más reciente intento de magnicidio no tienen desperdicio. Son lo más rancio de la oligarquía criolla y son agentes lacayos al servicio del imperio norteamericano.

El Alto Mando Político de la Revolución Bolivariana ha anunciado la solicitud de una investigación penal y criminal contra los intentos de estos grupos de extrema derecha de generar violencia en el país. Los principales personajes involucrados son María Corina Machado (heredera del holding Machado Zuluaga), Gustavo Tarre Briceño (abogado y exdiputado copeyano), Diego Arria (bajo la tutela de Carlos Andrés Pérez fue Ministro de Información y Turismo, Gobernador del Distrito Federal y  embajador ante la ONU, para de allí dedicarse a sus “negocios”), Henrique Salas Römer (también empresario, exgobernador de Carabobo y fundador del Partido de derecha Proyecto Venezuela). Todos estos personajes han actuado en coordinación con funcionarios estadounidenses. Todos conspirando para derrocar al Gobierno Bolivariano, mediante su agenda de choque: estimular el descontento social, financiar y ejecutar el magnicidio, promover un golpe o levantamiento militar, para con todo ello, generar el “desbordamiento de la violencia” y luego pedir la intervención extranjera.

Ya el pueblo sabe cómo piensan y actúan los líderes de la extrema derecha, en su intento por “exterminar” la Revolución Bolivariana: Los Capriles, “descargando la arrechera” y los López, incitando la “Salida” violenta. Estos grupos neofascistas están totalmente confinados y ya fueron reducidos a sus pequeños focos de odio. El pueblo no los dejará avanzar. Gracias al Comandante Chávez nuestro pueblo está en cuenta y bien informado de las formas violentas como actúa la derecha criolla.

Nuestra Revolución está integrada por millones de hombres y mujeres conscientes, prestos a defender la patria de los intentos violentos de subvertir el orden y generar el caos. Los intentos de desaparecer físicamente a los cuadros y líderes de la Revolución, se encontrarán con todo el peso de la Ley, con la inteligencia social y policial, y con todo un pueblo que defenderá su Revolución de los grupos violentos.

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

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