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6.ago.2014 / 10:40 am / Haga un comentario

palestina 2014En el Espíritu de la Pesadez Nietzsche retrata claramente que al interior de los todos los hombres hay cosas repugnantes, nauseabundas. En el Efecto Lucifer (P. Zimbardo), se nos recuerda crudamente que nuestra voluntad de hacer el bien, de hacer lo correcto, está siempre sometida a tensiones que buscan “quebrar” los valores morales, dando paso al lado oscuro, al lado de la maldad. En las últimas décadas, la progresividad en la lucha por la defensa de los Derechos Humanos nos ha legado un cumulo de lineamientos y valores, que siguen una ruta ineludible sobre el derecho a la vida, a la identidad, a la nacionalidad y al libre desenvolvimiento social y económico de los hombres. Es un “contrato social” que rige a todas las naciones civilizadas del orbe, sin excepción. Sin embargo, el Estado de Israel se mantiene al margen de la civilidad y con total impunidad ha impuesto su libreto: descargar toda su maquinaria de muerte y maldad contra un pequeño pueblo oprimido, que carece de ejército y que no tiene ningún tipo de recursos ni medios económicos.

Palestina se mantiene en pie por el coraje de sus hombres y mujeres que sueñan y viven para ver libre a su patria. En pleno Siglo XXI, Israel ostenta todos los títulos de barbarie y maldad que haya conocido la raza humana en los últimos tiempos. No hay ni una pizca de civilidad en su criminal actuación. No parecen parte de la raza humana. Han impuesto entre sus seguidores la deshumanización del adversario (tal cual Hitler y el fascismo para con el pueblo judío). Nadie que ame la vida, que ame la paz, al prójimo, que tenga respeto por la humanidad, puede actuar como estos desquiciados neofascistas.

Pero el aniquilamiento del pueblo Palestino por parte de Israel no es algo nuevo. La “limpieza étnica” iniciada en 1948 ha continuado ininterrumpidamente hasta nuestros días. El proyecto sionista, de imponer su “hogar nacional”, se ha ejecutado sobre la tierra y la sangre del pueblo Palestino. En los planes de los “neocolonizadores” no estaba contemplado el fuerte arraigo, coraje resistencia del pueblo Palestino. Esto explica porque la cúpula israelí ha concentrado para sí la suma de toda la maldad humana, de la crueldad, del sadismo. Descargando todo su poder bélico contra un pueblo indefenso. No hay vida ni misericordia dentro de las almas de los líderes sionistas. Han convertido a Israel en un Estado genocida, barbárico. Un Estado terrorista.

¿Qué Estado o Nación fundado sobre el odio ha sobrevivido o ha tenido paz? Pues ninguno. El proyecto sionista de exterminar al pueblo Palestino está condenado al fracaso. El mundo no puede seguir inmutable ante este nuevo acto de exterminio. Debe repudiar y condenar con contundencia las atrocidades israelíes. También el pueblo judío,  subyugado bajo la sanguinaria represión de los halcones sionistas, debe levantarse y exigir paz. ¿En qué beneficia el exterminio palestino al digno pueblo judío? Acaso no hay vergüenza ante las atrocidades de sus líderes políticos y militares. ¿Por qué el silencio cómplice? Es imposible que sobre la sangre palestina, injusta y cruelmente derramada, se encuentre el camino a la paz.

Destaca también en la cultura de la muerte Israelí, su total desprecio e irrespeto hacia todas las resoluciones y exigencias de paz emanadas de la Organización de las Naciones Unidas. Es una cultura de impunidad, donde sin ningún escrúpulo acomete acciones de odio, perpetrando atroces crímenes, asesinando “selectivamente” a civiles dentro de escuelas, hospitales e instalaciones de la ONU (como ocurrió en el Líbano con los bombardeos israelíes en el año 2006). Estos ataques y bombardeos contra instalaciones de la ONU son una venganza deliberada por el papel protagónico y en solitario que ejerce diariamente las Naciones Unidas al dar protección, en los campos de refugiados, a más de 5 millones de palestinos. Para el neofascismo  israelí, nada conturba su sed de sangre, ni siquiera bombardear instalaciones de la ONU.

El Estado de Israel ejecuta sus crímenes con total impunidad, ya que cuenta con el total apoyo y respaldo del imperio norteamericano. Esta es una variable importante, ya que multiplica exponencialmente los niveles y capacidades para sembrar la muerte. Recordemos que el intervencionismo Norteamericano es una maldición: donde Estados Unidos mete sus manos, se generan huellas dolorosas para los pueblos. La contra en Nicaragua; las invasiones de Playa Girón, Panamá y Grenada; el Asesinato de Allende; las guerras en Irak, Afganistán, Libia y Siria. ¿Hay paz y felicidad hoy día en estos pueblos?  No. Por el contrario, hay más odio, división, sectarismo y muertes. Esa es la semilla gringa que contamina todo a su paso. A dónde llegan las “botas libertarias y el sueño americano”, todo se llena de sangre y destrucción.

En esta nueva masacre contra el pueblo palestino, Estados Unidos ha salido velozmente a respaldar y justificar lo injustificable, dar su espaldarazo al Estado terrorista Israelí. Sin embargo, causa asombro y vergüenza que Estados Unidos pretenda ser mediador de paz y a la vez siga proveyendo de armas al genocida Estado de Israel. Todo con su acostumbrada y desvergonzada doble moral, aplicando el doble rasero, muy a pesar de las inocultables evidencias de la violación de los Derechos Humanos, causados por la masacre israelí sobre civiles palestinos.

Israel seguirá actuando bajo el amparo del respaldo financiero y militar del imperio norteamericano. Al demonio sionista no le importa la vida humana. Para ellos los palestinos son solo un obstáculo en su camino. Por eso el uso desproporcionado y cruel de la fuerza. Es evidente que su objetivo es la destrucción total del pueblo Palestino. Es la muerte innecesaria y a discreción, solo para el placer de los halcones sionistas. Esto es un nuevo David contra Goliat, solo que en este caso, el monstruo ávido de sangre y destrucción, es el sionismo israelí. Esta cúpula sionista que gobierna Israel debe ser juzgada por crímenes de guerra, por crímenes de lesa humanidad.

La muerte de civiles a causa de los ataques Israelíes no es un daño colateral, que va. Esto está total y absolutamente planificado en su plan de ataque para arrasar con todo el pueblo palestino y quedarse con los pocos territorios que aún posee. Es la misma lógica asesina que aplicó Estados Unidos en Latinoamérica con la nefasta Escuela para las Américas, que alentaba a las dictaduras militares de los años 60 y 70, a “asesinar a los guerrilleros” en los vientres de las mujeres campesinas y pobres de nuestra tierra. Es la misma lógica nazifascista, el “exterminio preventivo”. Aquí no hay daños colaterales, la inteligencia israelí sabe muy bien a quién está asesinando. Todo es parte de su plan de “tierra arrasada”.

Ante el apocalipsis sobrevenido sobre Palestina, su Presidente Mahmud Abás ha declarado a la Franja de Gaza como zona Catastrófica y ha solicitado la creación de un corredor humanitario para poder llevar ayuda y brindar auxilio a las masacradas familias palestinas. Es necesario que la comunidad internacional y los organismos humanitarios brinden su total y decidido apoyo, con el fin último de detener la masacre.

Los revolucionarios y los pueblos justos del mundo, repudiamos el genocidio israelí contra el pueblo Palestino.

¡Viva Palestina Libre!

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

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