Análisis

31.may.2017 / 01:29 pm / Haga un comentario

Releyendo el artículo “La derecha se desespera” (marzo 2012) de mi querido profesor Rigoberto Lanz, sus palabras se aparecen premonitorias, proféticas,más que vigentes en medio de este contexto político caotizado y violentado por la extrema derecha. Han impuesto una lógica de actuación política llena de soberbia, miserias y ruindad (de evidentísima bajeza intelectual, discursiva, ética y moral).

 

Que una persona se desborde por su odio, que actúe de manera irracional y criminal, es su responsabilidad individual. El que comete un crimen debe atenerse a las inevitables consecuencias de ser sometido a la justicia. Lo novedoso (e intolerable) es que las acciones de violencia sean promovidas por reconocidos “dirigentes” políticos. Ellos marcan públicamente la ruta de la confrontación y del enfrentamiento violento. Calculadora en mano, sueñan con sacar réditos políticos de la muerte y la destrucción. Están prisioneros de los radicales y extremistas, de los que piden más sangre y miles de hogueras para drenar sus “arrecheras”. También deben cumplir las órdenes del Imperio Norteamericano (las trajo Borges anotaditas en un papelito):ejecutar el mismo guion aplicado en otros molestosos países, generar ingobernabilidad para provocar el súbito derrocamiento del gobierno.

 

En este sentido, Rigoberto señalaba que “Hace ahora una década la derecha fascistoide le impuso la agenda al resto del conservadurismo del país. Una manifiesta incapacidad para jugar con reglas que no son las propias condujo a las viejas élites por el barranco del puchismo. Muchos sectores de la derecha republicana fueron embarcados en aquella aventura. Entre ellos mismos se jugaron sucio y las facciones que representaban lo peorcito tuvieron a punto de salirse con la suya. Todavía hoy persisten varios misterios de cómo la derecha democrática se dejó timar tan fácilmente por los bárbaros”.

Esto es cierto. Ya no queda voz “civilizada” al interior de la MUD. Todos callan complacientemente ante la violencia desatada. Cualquier opinión conciliadora, que apueste al diálogo, es ferozmente atacada, golpeada y fulminada. Las voces disidentes son apabulladas por los violentos y sus inquisidores mediáticos (la sangre brota primero por las Redes Sociales de los teclados de los “valientes”anónimos).

 

Como a la derecha le cuesta aprender de sus errores (Golpe de Estado, paro petrolero, “descarga de arrechera” y la “Salida”), jura que esta vez sí logrará sus objetivos de asaltar el poder utilizando la vía violenta. Así mantiene totalmente engañados a sus despistados militantes que los siguen ciegamente.

 

La disociación criminal de esta gente, con el diputado Guevara a la cabeza, los lleva a llamar pública y descaradamente a la insurrección y a la violencia callejera. Del prontuario de frases “célebres” de Guevara pueden extraerse perlas como estas:“Falso que radicales son infiltrados, pero si es cierto que infiltrados se infiltran (valga la redundancia) en grupos radicales”, “Estamos planificando escalada de presión superior” (se refiere a las guarimbas y violencia callejera), y “Solo hay dos formas de perder esta lucha: dejando las calles o permitiendo que la desesperación nos desvíe a la violencia”. Vaya el macabro juego simbólico que este personaje representa. Hay una clara apuesta por la violencia y la subversión.A estas alturas del intento continuado de golpe, Guevara y su partido de extrema derecha Voluntad Popular, son sinónimos de violencia, de fascismo, de muerte y destrucción.

 

Afortunadamente la mayoría de nuestra gente ama la paz y se decanta por el respeto hacia los otros. Incluso la mayoría de la oposición le huye a la violencia, la repudia. Pero Guevara y sus bandas terroristas sobreviven gracias a un sector de la clase media que está totalmente enferma, en trance. En modo Nirvana. Alucinando con la violencia y su descarga de odio. Al respecto Rigoberto alertaba lo siguiente, “Aparte de ser “votantes”, ninguna otra propiedad le está reservada a esta muchedumbre que va y viene de marcha en marcha sin ningún destino. Por allá en los sótanos se maquinan los planes verdaderos que gente sin escrúpulo pone a cabalgar sobre la ola de ingenuos manifestantes. Basta la rabia que proviene de esos cócteles explosivos del histerismo disociado para poblar de banderolas las rutilantes avenidas de las clases medias del país (cada ciudad tiene marcado este sello de geografía social que permite distinguir con facilidad los perfiles de esta etnología electoral)”. Tremenda fotografía elaborada por Rigoberto de esta macabra y decadente dirigencia.

 

Pero los episodios psicóticos de violencia siguen sucediéndose entre la fauna opositora (dignos emuladores de PulpFiction -Tiempos Violentos- de Tarantino ola Naranja Mecánica de Kubrick). Destaca que no ha habido ningún tipo de pronunciamiento por parte de la MUD repudiando los linchamientos o la curiosa preferencia de sus partidarios por quemar seres humanos (todo normal para la familiaMonster-MUD). Parece que están muy cómodos (y hasta frotándose las manos) con la violencia política, con los crímenes de odio. Se entiende que todos estos macabros sucesos forman parte de su agenda, de un guion muy bien orquestado para implantar el caos y sembrar la anarquía. No hay coraje en la MUD (los sensatos hace rato que huyeron despavoridos) para confrontar y detener los planes piromaníacos de Guevara y compañía (prudencia muy sensata para no ser ellos los próximos en arder en las hogueras del odio).

 

El silencio ante la barbarie fascista, de individuos “comploceros” y falsos como Borges, es más que elocuente. Su silencio habla por él. Se entiende que esta cúpula podrida aprueba las “rabietas” psicóticasde sus vándalos. La historia los condenará. La paz vencerá.

 

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

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