Análisis

14.jun.2017 / 09:32 am / Haga un comentario

En la cotidianidad de la gente se palpa fuertemente el impacto de las consecuencias de la Guerra Económica generada por los nefastos “agentes mercantiles” devenidos en actores políticos, los cuales con sus múltiples distorsiones y artimañas encarecen y especulan con los productos más esenciales de nuestra cesta básica. Están acostumbrados a manipular a su antojo y beneficio todo el aparato productivo y la cadena de distribución y comercialización de alimentos y medicamentos. Son los agentes del parasitismo productivo, que siempre han vivido a costillas de la renta petrolera, más que de la competitividad y la producción eficiente.

Sorteando todas estas vicisitudes está el pueblo que con mucho esfuerzo trabaja imparable, infatigable, para sacar adelante a sus familias, a sus hijos y a su comunidad.

En este contexto de real dificultad, los actores de la derecha, políticos profesionales subordinados a las oligarquías y otros sifrinos devenidos en malcriados políticos, han aprovechado, no para buscar soluciones y ayudar a resolver los problemas de la gente, sino que se han enfrascado en atacar todas las medidas o acciones que permitan superar las dificultades económicas. La derecha no ha hecho nunca una sola propuesta de agenda en beneficio del país. Ni una acción positiva. No. Ellos solo están sentados (de brazos caídos), cuchillo en mano, esperando cualquier excusa para tasajear al gobierno.Por eso es que la mayoría del país los rechaza. Las masas no siguen a bandidos, a los agentes del mal, a los maléficos oscurantistas.

Mientras tanto, el Gobierno Bolivariano busca por todos los medios mecanismos y acciones contundentes para que superemos juntos todas las dificultades económicas y políticas. Así, desde el 2016 se han implementado mecanismos proactivos, novedosos y audaces para combatir todas las distorsiones existentes en el aparato productivo; y además se han hecho propuestas desde el punto de vista político, para mantenernos en la senda de la paz y los valores democráticos.

En primer lugar, se crearon los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), como un modelo de “organización y distribución directa” de alimentos esenciales, a precios justos y con la periodicidad necesaria para garantizar los niveles nutricionales de las familias. La respuesta ha sido una inmensa movilización popular y el fortalecimiento de las relaciones e interacciones en el ámbito de las comunidades, las cuales están más activas y unidas que nunca.Gracias a los CLAP se ha logrado combatir y minimizar todas las desviaciones y mafias especulativas en el proceso de distribución. Esta inmensa operación logística ya beneficia a más de 5.000.000 de familias en todo el territorio nacional, gracias a esa participación de la gente que cree en el trabajo y en el esfuerzo conjunto. Los CLAP no se detienen en la distribución de alimentos y ya abarcan la distribución de productos agrícolas (hortalizas y frutas) y pesqueros, productos de higiene personal, productos textiles y escolares, y hasta el novedoso CLAP Maternal. Las comunidades ya se han empoderado de todos estos mecanismos de distribución directa.

Un segundo frente de batalla para la movilización y moralización del pueblo han sido los Carnet de la Patria. Esta cruzada ha permitido la activación de millones de venezolanos, los cuales se han incorporado a este mecanismo que permitirá conocer con exactitud y en tiempo real sus condiciones de vida, generando estadísticas de manera territorializada de los distintos grupos etarios y sus condiciones socioeconómicas (ingreso familiar, desempleo, acceso a las misiones, etc.). Esta data también permitirá mejorar la gestión del Gobierno Bolivariano, a través del diseño de políticas priorizadas, focalizadas y específicas para los requerimientos y necesidades de la gente en su propio territorio.

Afinando la puntería, los Carnet de la Patria permitirán proteger a las familias más vulnerables con instrumentos como la Tarjeta de Hogares de la Patria, las pensiones, la Misión Vivienda Venezuela, en fin, con todos los beneficios de las más de 30 misiones creadas para atender integralmente ala gente. A este llamado se han incorporado más de 14.500.000 venezolanos. Es la mayor participación en proceso o misión alguna en la historia de nuestro país. Esto demuestra que la mayoría de la gente quiere participar, con alegría y esperanza, en la construcción de su propio porvenir.

La respuesta a estos mecanismos de protección social (CLAP y Carnet de la Patria) han sido contundentes.Rápidamente fueron apropiados por el pueblo, lo que demuestra la actitud positiva y proactiva de la gente. Todos queremos superar los problemas en paz, trabajando, estudiando, resolviendo.  Bien alejados de los agoreros deseos de la miserable oposición que, solo apuesta a la violencia, al caos y la destrucción.

En marcha también se encuentra una nueva lección para la maltrecha derecha. Es el llamado a seguir en el ámbito del diálogo político, de mantenernos por el camino de la paz, a través del proceso de elegir una Asamblea Nacional Constituyente. En apenas dos semanas se inscribieron más de 50.000 precandidatos. Todo un récord de participación. Esto demuestra el deseo y la esperanza de la gente para avanzar por la vía electoral, en la ruta de la paz para nuestro pueblo y para nuestros hijos.

Richard Canan

Sociólogo

 

@richardcanan

En la cotidianidad de la gente se palpa fuertemente el impacto de las
consecuencias de la Guerra Económica generada por los nefastos
“agentes mercantiles” devenidos en actores políticos, los cuales con
sus múltiples distorsiones y artimañas encarecen y especulan con los
productos más esenciales de nuestra cesta básica. Están
acostumbrados a manipular a su antojo y beneficio todo el aparato
productivo y la cadena de distribución y comercialización de alimentos
y medicamentos. Son los agentes del parasitismo productivo, que
siempre han vivido a costillas de la renta petrolera, más que de la
competitividad y la producción eficiente.
Sorteando todas estas vicisitudes está el pueblo que con mucho
esfuerzo trabaja imparable, infatigable, para sacar adelante a sus
familias, a sus hijos y a su comunidad.
En este contexto de real dificultad, los actores de la derecha, políticos
profesionales subordinados a las oligarquías y otros sifrinos devenidos
en malcriados políticos, han aprovechado, no para buscar soluciones y
ayudar a resolver los problemas de la gente, sino que se han
enfrascado en atacar todas las medidas o acciones que permitan
superar las dificultades económicas. La derecha no ha hecho nunca
una sola propuesta de agenda en beneficio del país. Ni una acción
positiva. No. Ellos solo están sentados (de brazos caídos), cuchillo en
mano, esperando cualquier excusa para tasajear al gobierno. Por eso
es que la mayoría del país los rechaza. Las masas no siguen a
bandidos, a los agentes del mal, a los maléficos oscurantistas.
Mientras tanto, el Gobierno Bolivariano busca por todos los medios
mecanismos y acciones contundentes para que superemos juntos
todas las dificultades económicas y políticas. Así, desde el 2016 se
han implementado mecanismos proactivos, novedosos y audaces para
combatir todas las distorsiones existentes en el aparato productivo; y
además se han hecho propuestas desde el punto de vista político,
para mantenernos en la senda de la paz y los valores democráticos.
En primer lugar, se crearon los Comités Locales de Abastecimiento
y Producción (CLAP), como un modelo de “organización y
distribución directa” de alimentos esenciales, a precios justos y con la
periodicidad necesaria para garantizar los niveles nutricionales de las
familias. La respuesta ha sido una inmensa movilización popular y el
fortalecimiento de las relaciones e interacciones en el ámbito de las
comunidades, las cuales están más activas y unidas que nunca.
Gracias a los CLAP se ha logrado combatir y minimizar todas las
desviaciones y mafias especulativas en el proceso de distribución.
Esta inmensa operación logística ya beneficia a más de 5.000.000 de
familias en todo el territorio nacional, gracias a esa participación de la
gente que cree en el trabajo y en el esfuerzo conjunto. Los CLAP no
se detienen en la distribución de alimentos y ya abarcan la distribución
de productos agrícolas (hortalizas y frutas) y pesqueros, productos de
higiene personal, productos textiles y escolares, y hasta el novedoso
CLAP Maternal. Las comunidades ya se han empoderado de todos
estos mecanismos de distribución directa.
Un segundo frente de batalla para la movilización y moralización del
pueblo han sido los Carnet de la Patria. Esta cruzada ha permitido la
activación de millones de venezolanos, los cuales se han incorporado
a este mecanismo que permitirá conocer con exactitud y en tiempo
real sus condiciones de vida, generando estadísticas de manera
territorializada de los distintos grupos etarios y sus condiciones
socioeconómicas (ingreso familiar, desempleo, acceso a las misiones,
etc.). Esta data también permitirá mejorar la gestión del Gobierno
Bolivariano, a través del diseño de políticas priorizadas, focalizadas y
específicas para los requerimientos y necesidades de la gente en su
propio territorio.
Afinando la puntería, los Carnet de la Patria permitirán proteger a las
familias más vulnerables con instrumentos como la Tarjeta de Hogares
de la Patria, las pensiones, la Misión Vivienda Venezuela, en fin, con
todos los beneficios de las más de 30 misiones creadas para atender
integralmente a la gente. A este llamado se han incorporado más de
14.500.000 venezolanos. Es la mayor participación en proceso o
misión alguna en la historia de nuestro país. Esto demuestra que la
mayoría de la gente quiere participar, con alegría y esperanza, en la
construcción de su propio porvenir.
La respuesta a estos mecanismos de protección social (CLAP y
Carnet de la Patria) han sido contundentes. Rápidamente fueron
apropiados por el pueblo, lo que demuestra la actitud positiva y
proactiva de la gente. Todos queremos superar los problemas en paz,
trabajando, estudiando, resolviendo. Bien alejados de los agoreros
deseos de la miserable oposición que, solo apuesta a la violencia, al
caos y la destrucción.
En marcha también se encuentra una nueva lección para la maltrecha
derecha. Es el llamado a seguir en el ámbito del diálogo político, de
mantenernos por el camino de la paz, a través del proceso de elegir
una Asamblea Nacional Constituyente. En apenas dos semanas se
inscribieron más de 50.000 precandidatos. Todo un récord de
participación. Esto demuestra el deseo y la esperanza de la gente para
avanzar por la vía electoral, en la ruta de la paz para nuestro pueblo y
para nuestros hijos.
Richard Canan
Sociólogo
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