Análisis

13.nov.2017 / 09:33 am / Haga un comentario

El filósofo francés Jean Paul Sartre solía decir que “El compromiso es un acto, no una palabra”, y justamente esta semana la gobernación de Miranda comenzó a honrar los compromisos que nos trajeron aquí: 16.447 educadores fueron homologados, y ahora el siguiente paso será lograr la titularidad para los maestros interinos.

En un proceso por hacer un acto de justicia, el salario de nuestros maestros aumentó un 190%, beneficiando  tanto a los activos como a los jubilados. La inversión ha sido de 49 mil millones de bolívares y fue posible gracias a la voluntad política y  al apoyo que recibimos por parte del presidente Nicolás Maduro.

Esta inversión es muestra de que creemos en la justicia y en la necesidad de reivindicar al sector docente del estado, a quienes se esfuerzan para diariamente dar lo mejor de si mismos con el objetivo de que las y los pequeños de hoy se conviertan en adultos conscientes, armónicos, felices y capaces de alcanzar sus sueños.

Si bien cumplir con esa misión de formación es un acto de justicia social, no es menos cierto que esa tarea de nuestros docentes implica una enorme responsabilidad personal y con cada niño, niña y joven que están en las aulas escolares.

La labor del docente va más allá de un trabajo para garantizar un simple quince y último. La suya es una responsabilidad muy seria, ya que cada cosa que se le dice, se le enseña a nuestros pequeños en la escuela, es una marca para el resto de la vida. Cada acción que ejercemos se convierte en un ejemplo de vida. Así cada maestro, cada maestra, no sólo debe ser ejemplo de rectitud, de equilibrio, de justicia, sino que además debe cultivar esos rasgos en los estudiantes.

Formar al hombre y a la mujer nueva que requiere la Patria para dejar la lógica capitalista, egoísta y materialista, definitivamente atrás, en el último rincón de la historia, exige paciencia a toda prueba y un enorme compromiso de los docentes, cuya labor debe ser justamente valorada.

Como administradores del erario estadal, desde la gobernación, nuestro compromiso  es ser transparentes y honestos, porque sólo una administración sana puede garantizar los recursos para mantener funcionando con criterios de construcción de futuro  los centros educativos mirandinos.

En contrapartida, nuestros casi 10 mil docentes activos deben convertirse en modelos, deben dedicarse al estudio y la investigación, para que nuestros niños y niñas los vean como sus ejemplos vivientes, como los seres a quienes deben emular, y para que desarrollen todo su potencial, todas sus capacidades.

Nuestros actos deben hablar por nosotros, por eso estamos garantizándole a los docentes mirandinos formación continua, gratuita y permanente.

Porque igual que el compromiso, la educación no es una profesión ni una palabra, es un modo de vida donde la ética y el crecimiento deben estar siempre presentes.

 

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