Análisis

15.jul.2015 / 10:30 am / Haga un comentario

 

DIVISION

.

La negatividad, según el Diccionario de la Lengua Española (RAE) refiere a “Cualidad de negativo (‖ pesimista)”. Y el pesimismo lo define como la “Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable”. Entre sus sinónimos más resaltantes encontramos términos como melancolía, desilusión, desánimo, abatimiento, desesperanza y consternación. Por lo general, los pesimistas son personas frustradas que además de amargarse así mismas proyectan sobre el entorno todas sus malas vibras. Nada para ellos es lo suficientemente bueno o digno, todo tiene un defecto, nunca disfrutan de nada en la vida (parece que solo gozan con la tragedia ajena). El resultado de esta actitud, es una vida llena de amargura e infelicidad. Algunos se convierten en apologistas del mal y viven perpetuamente pregonando, como pájaros agoreros, la cercanía del fin del mundo.

Esto de la negatividad y el pesimismo es el perfecto retrato de los “líderes” de la MUD. Viven envueltos en una inmensa nube negra similar a la del pobre y desafortunado Calimero. Esta derecha disociada, vive enferma de amargura. Están alejados de la realidad, carentes de amor patrio y respeto por nuestra idiosincrasia. Los amargados de la MUD desconocen que los venezolanos somos, en su gran mayoría, gente honesta, trabajadora, estudiosa, solidaria, respetuosa del otro y siempre llena de alegría y esperanza. Son los amargados los mensajeros del apocalipsis, los exacerbadores de la maldad y de todas las miserias humanas.

Uno ve a los “líderes” de la MUD y todo el tiempo tienen cara de amargados, de malhumorados. Puro odio sale de sus miradas. Toda su gestualidad, expresiones corporales y puestas en escena son siempre de desprecio, de negación del otro, de desconocimiento e irrespeto hacia el adversario, en este caso del pueblo chavista y revolucionario, que los ha batido en buena lid en el campo electoral y en todos sus intentos golpistas. Quizás por esto la frustración. No han podido reponer los privilegios para sus patrones de la burguesía. Y la presión y el estrés los tiene cometiendo locura tras locura. Evidentemente que esto no es normal y merece un estudio minucioso.

Tratando de apoyar un poco a los pobres psiquiatras que atienden a los chiflados líderes de la derecha y con el mero (y desinteresadísimo) ánimo de ayudar a identificar el mal que los agobia, hicimos el mayor esfuerzo por dar con un diagnóstico aproximado sobre las disociaciones y perturbaciones que pasan por la mente de la derecha. Buscando en las redes tropezamos con una patología denominada Trastorno de negativismo desafiante, la cual consiste en una “conducta negativista, hostil y desafiante a las autoridades, excesivo para el contexto sociocultural y el nivel de desarrollo del niño (o político amargado, en este caso) y que le causa un deterioro significativo en su funcionamiento social”. Este maloso trastorno se expresa con los siguientes síntomas (siempre presente en los “líderes” opositores): “frecuente pérdida de los nervios, discusiones repetidas con los adultos (en este caso, riñas internas en la MUD), continuas y deliberadas molestias a otras personas, censuras a otros por sus errores, mentir a otros para evadir sus obligaciones evadiendo así a sus autoridades, se molestan fácilmente con otros, suelen enfadarse y estar resentidos y suelen mostrarse con frecuencia rencorosos y vengativos”.

Entendiendo ahora el terrible mal que agobia a la derecha opositora debemos reconocerle su gran esfuerzo por aparentar sindéresis y cordura. Por dar la impresión de sensatez y unidad. Pero la verdad es que detrás de las cortinas lo que hay es una guerra de amargados, llenos de disparates y locas ocurrencias.

Parece un cuento hasta gracioso, pero no lo es. Al contrario, es una terrible tragedia que las fuerzas opositoras de la derecha no cuenten con líderes ecuánimes y sensatos, que sepan mantener el equilibrio por el bien del país. Ese es el Arte de la Política (Maquiavelo: “Cuán loable es en un príncipe mantener la palabra dada y comportarse con integridad…”). Pero en la derecha no hay racionalidad, moral o integridad. Está secuestrada por agentes corporativos que solo defienden los intereses y negocios de la burguesía y siguen mansamente las instrucciones que les dictan desde el imperio norteamericano.

Por eso sus mensajes de odio muchas veces son guiones escritos y diseñados en sus laboratorios de maldad y de guerra sucia. Todo es ensayado, sus ojos “puyuos”, sus palabras crispantes y apocalípticas. Todo elaborado para que en el cenit del mensaje destructor, puedan ordenar a sus hordas “descargar la arrechera” o ejecutar la “salida” violenta. Parece como si los “líderes” de la derecha, en vez de actuar como políticos, estuvieran compitiendo por ver quién es más malo entre los malos, quien incendia y destruye más rápido el país. Calígula y Nerón dirigiendo a la oposición.

Volviendo al tema de la amargura y la negatividad, no extrañaron los certeros comentarios del padre Arturo Peraza, jefe de la Compañía de Jesús en Venezuela. Su respetada opinión resume toda la discusión: “la oposición todavía no es alternativa de poder en Venezuela. Y no lo es porque su narrativa política es pura negatividad, siendo incapaz de generar un sueño colectivo como lo hizo Doña Bárbara para la generación del 28”. Y retratando fielmente a los personajes en cuestión, a los “líderes” opositores, señaló: “La oposición tampoco son angelitos bajados del cielo…”. Que conste que esto no lo dijo un Chavista.

¿Quién puede hacer política desde una eterna amargura? ¿Quién puede construir algo positivo desde el odio? Pues nadie. En esta batalla los “líderes” de la MUD han fracasado estrepitosamente. Han contagiado mortalmente a sus electores. Solo los asustan y deprimen.

Para vender espejitos y esperanzas la MUD debería empezar (por fin) a proponer algo. Presentar un plan mínimo de gobierno. Algo creíble y coherente. Y es que esta gente nunca ha podido consensuar siquiera un papel de trabajo (un borradorcito o una servilleta mal garabateada), debido a los feroces intereses y ambiciones siempre presentes entre su fauna de políticos-gestores.

Los líderes de la MUD nunca han presentado una propuesta de solución a los problemas del país. Es un mecanismo de defensa, porque representan a la burguesía parasitaria, la causante de nuestros principales problemas económicos (si le tiran a su familia se arruinan). Ellos solo atizan la candela y aúpan la crisis. Sueñan y juegan a que todo colapse para repartirse, cual rebatiña, los despojos del país. Por eso, oculto y en el mayor de los misterios sepulcrales, está el plan de gobierno de la oposición. Así de terrible debe ser, que no lo muestran ni enseñan, ni hacen alarde de él. Ni por casualidad enseñan su plan neoliberal: privatizar todo, vender hasta la madre, acabar con las misiones y programas sociales. Liberalizar la economía para que la oligarquía restaure sus privilegios. Esto si daría alegría (carita feliz) e iluminaría los rostros de esta derecha amargada.

Para erradicar la negatividad de estos “líderes” de la derecha y mejorar su salud mental (y así librarnos de sus locuras) vamos a enviarlos a un tratamiento intensivo de Feng Shui en las aguas termales de San Juan de Los Morros (ricas en azufre), esperando el milagro de su sanación. Eso sí, pedimos por Dios que dejen al pueblo tranquilo, que no lo atormenten más con sus disparates, amargura y negatividad.

Imagino a Capriles y López todas las mañanas frente al espejo recitando los versos sagrados de su oscura religión: Estoy harto del optimismo, derrotarlo es agotador y frustrante, por eso vivo cada día para amargar a toda la nación.

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

Hacer un comentario.




Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten. Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación.

Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.