Análisis

10.abr.2016 / 10:58 am / Haga un comentario

Las elites económicas y sus fracciones políticas en la Asamblea Nacional, están en plena ofensiva legislativa para restaurar el orden de dominación sobre el pueblo. Las leyes aprobadas y en discusión están orientadas a legalizar la impunidad en el uso de la violencia burguesa contra los sectores populares; la subordinación de los poderes públicos a sus propósitos desestabilizadores; el manejo de las finanzas públicas por parte de la banca privada y la entrega de los activos de propiedad nacional y social a los grupos monopólicos nacionales y trasnacionales. Quieren subastar a nuestra Patria a precio de gallina flaca.

Pero la dominación burguesa, a la par de la violencia, siempre necesita algo de legitimación política y para eso está la demagogia con la que, como en el relato bíblico sobre la serpiente y la manzana, se intenta seducir con el engaño a las grandes mayorías. Es el caso de la Ley de Vivienda debatida en segunda discusión, esta semana que pasó.

Allí vimos a los diputados contrarrevolucionarios tratando de convencer al pueblo de que ellos le van a regalar y dar la propiedad del más de millón de viviendas construidas por la Revolución Bolivariana.

El uso, goce, disfrute y disposición sobre esas viviendas, es un asunto suficientemente resuelto y garantizado en la Ley del Régimen de Propiedad de las Viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), en sus artículos 3, 4 y 9, promulgada por el Comandante Chávez, el 6 de abril de 2011. Léalos y convénzanse Ud. mismo.

El verdadero objetivo de la Ley de Estafa que discute la bancada contrarrevolucionaria, es la creación de una gran burbuja inmobiliaria cuyos pasos, asegurados en el instrumento legal en cuestión, son los siguientes:

1.    Los terrenos donde están construidas el más de millón de viviendas de la GMVV serán devueltos a sus supuestos dueños y se les compraran al valor del mercado especulativo. Igual condición, se estableció para los terrenos que sean requeridos para la construcción de las al menos 2 millones de viviendas que faltan para cubrir el déficit habitacional, lo cual hace inviable la construcción de las mismas dentro las ciudades.

2.    Los actuales propietarios de las casas y apartamentos construidos por la GMVV, pasan a ser sujetos embargables. Con ello se garantiza que la banca inmobiliaria pueda otorgar créditos, incluso por encima del valor real de las viviendas, para luego ejecutar las hipotecas y desalojar a las referidas familias.

3.    Una vez desalojadas las familias de los urbanismos, especialmente de los ubicados en las avenidas de las principales ciudades del país, procederían a una transformación urbana y los convertirían en condominios de lujos.

Estos pasos, que la mayoría parlamentaria pretende legalizar, constituyen lo que en Estados Unidos se conoce como el proceso de “gentrificación”, que no es más que el desplazamiento de los pobres para “aburguesar” determinadas zonas urbanas, como se ha hecho en buena parte de las ciudades de nuestro continente.

Estamos ante una gran operación de engaño y estafa a favor de los bancos y empresas inmobiliarias, en contra del derecho del pueblo a vivir en viviendas dignas dentro de las ciudades. Los hilos de la marioneta los mueven el diputado Julio Borges, socio de una inmobiliaria registrada en Panamá, y José Oliveros Febres Cordero dueño del Banco Activo y sus inmobiliarias asociadas Centro Blandin, 10.000, Puente Brion, Turpial, FLB, JLL Construcción, entre otras.

Tal es el nivel de compromiso con los banqueros, que cuando propuse que se extendieran los beneficios de pago o donación de la GMVV a las clases medias, deudoras hipotecarias de la banca privada, la bancada opositora votó en contra para proteger a sus financistas.

El Comandante Chávez con amorosa opción cristiana por los humildes redactó de puño y letra un conjunto de leyes socialistas, que dieron el marco legal a la Gran Misión Vivienda Venezuela, y sacó a centenares de miles de familias del riesgo inminente que significaba sobrevivir en una quebrada, en un barranco o en cualquier otra zona de riesgo. El pueblo es sabio y me apuesto el alma en que sabrá defender los derechos a la tierra urbana y a la vivienda digna que Chávez les reconoció, para ellos y las futuras familias venezolanas.

Elías Jaua Milano

Diputado del Bloque de la Patria

 

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