Análisis

25.may.2016 / 09:18 am / Haga un comentario

El silencio de los medios de la derecha criolla es asombroso y raya en el descaro. De su morbo inicial con los Panamá Papers, han pasado al silencio profundo, al silencio innegablemente cómplice, dejando en evidencia su empatía con la clase burguesa que aparece allí retratada.

Luego de la crítica y la presión mundial, la International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ) se vio obligada a publicar la totalidad de los Panamá Papers (dicen ellos que publicaron toda la data, no sabemos que se reservaron). La información ya se encuentra disponible en la Offshore Leaks Database (https://offshoreleaks.icij.org) donde se pueden consultar las empresas, “inversores” e intermediarios (Bróker) que realizaron sus gestiones financieras a través del bufete Mosack Fonseca de Panamá.

Son bastantes los ricachones venezolanos que aparecen retratados. Sin embargo, los medios de la derecha ni se atreven a levantar la alfombra, mucho menos publicar lo que allí se encuentra. Los “aguerridos” portales que publicaron la información inicial, como buenos peseteros y mercenarios tarifados, no pueden morder la mano que los alimenta. Ahora callan, han hecho el más sórdido silencio. Esto demuestra que esta gente solo se activa (bajo pago) para reproducir la espiral de ollas, grillos y matices de opinión que son construidas y utilizadas con intencionalidad política para atacar al gobierno. Para ellos, la burguesía y la fauna política de la derecha, tienen manto de impunidad para actuar y violar las leyes a su antojo.

Pero gracias a iniciativas como WikiLeaks, los cómodos silencios de las grandes corporaciones mediáticas y los poderosos gobiernos, pueden ser perforados y ser revelados al mundo. En el caso de los Panamá Papers, los que intentaron usar la información para atacar al gobierno venezolano, se quedaron sin gasolina y quedaron mutis ante la ingente información que menciona e implica a docenas de venezolanos de la más rancia burguesía.

La razón del porqué sus nombres aparecen allí es para esconder sus inmensas fortunas, muchas de ellas mal habidas. Para esconder sus trácalas y negocios turbios; así como la obcecada preferencia de los más ricos por evadir impuestos, ocultar grandes y lujosas propiedades, cuentas o acciones en empresas a nivel mundial.

¿Cómo lo hacen cuando hay tantos controles financieros? Se aprovechan de la figura del Velo Corporativo, siendo esta “una entidad legal separada de sus directores y accionistas, protegiendo así los bienes personales de los propietarios e inversores de las demandas”. Pero también el Velo Corporativo les permite crear un entramado de fachadas para ocultar las verdaderas identidades de sus propietarios o accionistas. En el caso del bufete Mosack Fonseca, el descaro y la perversión era tal que las empresas eran creadas a nombre de empleados del bufete, y luego hacían traspasos internos de las acciones. Siempre escondiendo y preservando la identidad de los “inversores”.

Una segunda figura legal preferida por estos bandidos de la burguesía, son los “Offshore” (significa “fuera de la costa”), constituyendo empresas o abriendo cuentas bancarias en países donde no se pagan impuestos y además se utiliza con celo el secreto bancario. La existencia de los Paraísos Fiscales (Rae: “País o territorio donde la ausencia o parvedad de impuestos y controles financieros aplicables a los extranjeros residentes constituye un eficaz incentivo para atraer capitales del exterior”), les ha permitido a los bandidos movilizar capitales subrepticiamente sin ningún tipo de control o riesgo. Debe sonar como música celestial para un capitalista, el Edén en la Tierra, no tener que pagar impuestos.

El colmo de esta gente es la utilización de Fundaciones (RAE: “Persona jurídica dedicada a la beneficencia, ciencia, enseñanza o piedad, que continúa y cumple la voluntad de quien la erige”) para ocultar sus negocios ilícitos y sus raterías. Solo hay que recordar que la mismísima hermana del Rey de España se vio envuelta en el caso de la Fundación Nóos (malversación, fraude, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales). Gente sin escrúpulo alguno, ha prostituido esta figura legal para lucrarse, recibir y esconder fondos y activos. Por eso cuando a veces nombran con pompa a la honorable fundación tal o a la honorable ONG tal, debemos recordar que esta figura legal está expuesta a las mismísimas miserias humanas, que está conformada por personas que a veces solo persiguen sus ambiciones personales, bien alejados de la filantropía o el amor por el prójimo.

De una consulta rápida a la Offshore Leaks Database florecen apellidos como los Benacerraf, Velutini, Tamayo, Machado y Pocaterra. Sus direcciones están ubicadas en El Rosal, La Castellana, Altamira, Las Mercedes y otros centros de poder construidos para la burguesía. Esta gente, inmoral y apátrida, nunca invierte sus dólares en casa, pero forman parte de las mafias parasitarias que se han enriquecido expoliando la renta petrolera y las divisas del país. Lloran y se rasgan las vestiduras quejándose por todo, pero en el fondo tienen sus verdes a buen reguardo en los paraísos fiscales.

En el ámbito político, Con el Mazo Dando, ha revelado los nombres y vinculaciones de algunos personajes afines a la cúpula podrida del partido Copei y su escisión neofascista Primero Justicia. De estas denuncias, nada han negado los personajes implicados, ni escrito una sola palabra los medios de la derecha. Otro silencio Cómplice.

En el fondo lo que prevalece en estas acciones delictivas es la perversidad de la acumulación capitalista. Tienen más de lo que necesitan, más de lo que pueden gastar. Tienen tanto dinero que no tienen donde meterlo, donde esconderlo. Para esta gente, están perfectamente escritas las palabras del extraordinario poeta Facundo Cabral: “Es decir que rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita. Es decir, el conquistador por cuidar su conquista, se convierte en esclavo de lo que conquistó. Es decir, que jodiendo, Se jodió”.

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

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