Análisis

8.jun.2016 / 12:01 pm / Haga un comentario

Ya dijo Pepe Mujica sobre Almagro: “Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido”. Parecen las estrofas de un tango, pero revela magistralmente que este personaje hace rato perdió el camino.

Al tratar de imponer su agenda personal (y la de sus amos), Almagro acaba de quemar sus puentes, sus naves, su juicio político y todo su equilibrio institucional. Esto es grave, porque Almagro se comporta como un militante más de la derecha histérica venezolana, y no como el Secretario General de la OEA, cargo donde debe representar a los 35 países que conforman la organización. En este ataque de soberbia contra Venezuela, excedió sus funciones al pretender imponer ante el Consejo Permanente la discusión de un irresponsable documento que pretendía invocar la Carta Democrática en contra de un país democráticamente electo. Su propuesta fue contundentemente derrotada.

Sin embargo, la carta de Almagro parece que la hubieran redactado en las oficinas del Buró Político de Acción Democrática o en la franquicia privada “Foro Penal” (bufete para los saraos y ollas mediáticas de la derecha). En todo caso, pasé largo rato tratando de ver si debajo del borroso logo de la OEA (aparece como pixelado, pirateado), estaba oculto el vetusto y macabro logo de AD (con el mapa sin nuestra Guayana Esequiba).

Es altamente sospechoso que toda la jerga de la carta desgraciada de Almagro, de la página 1 hasta la 132 (macanudo odio) esté escrito en el más estricto venezolanismo. Cuando la estaba leyendo me imaginé a Marta Colomina narrando cada página, con su acostumbrado tono apocalíptico y sangriento, llena de amargura y veneno, deseando el fin de Venezuela. Evidentemente nada de lo allí escrito, salió del intelecto de Almagro. Este señor es un copión, un pirata, que en vez de tomar cifras de fuentes oficiales y de organismos internacionales, raspó la materia al embarcarse repitiendo los alocados disparates de la derecha histérica.

La “ética política” de Almagro lo hace notar, en su carta desgraciada, que estamos frente a la “concurrencia simultanea de múltiples crisis”. Es verdad, pero por ningún lado menciona que la crisis económica, los ataques al sistema productivo, los golpes de Estado, las guarimbas y todas las acciones terroristas de los últimos 15 años, han sido promovidos y ejecutados por el bando que él ahora protege como si fueran inmaculados angelitos de la caridad.

Según le “informan” las nada confiables fuentes de Almagro, todos los indicadores sociales confirman que desde hace años los venezolanos estamos más que “difuntos”, es decir, en el más allá. Aseguran que el Gobierno Bolivariano despilfarró toda el agua de los ríos y represas y ahora estamos súper secos por culpa de El Niño y que además nuestros destacados científicos inventaron los zancudos que propagan más el Zika. No sorprende que insinúen también que somos parte del complot internacional para bajar los precios del petróleo, por lo que ahora disfrutamos de una nada envidiable “insolvencia comercial” y estamos pariendo para comprar alimentos o medicinas para nuestro pueblo.

Copiando algún panfleto de la MUD, Almagro señala que “La criminalización de las protestas, el acoso y el encarcelamiento de opositores son prácticas propias de un estado Opresor”. No sabemos si esta afirmación de Almagro se refiere a los terroristas y criminales de la extrema derecha procesados judicialmente por las docenas de muertes, heridos y actos terroristas efectuados durante las “descargas de arrechera” y “Salidas” violentas de los militantes neofascistas de Voluntad Popular y Primero Justicia. En todo caso, omite desvergonzadamente hablar de justicia para las viudas y los huérfanos.

Utilizando la jerga MUD, Almagro pretende “erosionar” la democracia venezolana al cuestionar y atacar a todas las instituciones venezolanas. El Poder Judicial (TSJ), el Poder Electoral (CNE), el Ministerio Público y el propio Poder Ejecutivo son objeto de sus más vehementes críticas y deslegitimaciones. Casi que se parece al tirano Carmona Estanga, exigiendo el arrase de todas las instituciones constituidas. La aplicación de sus desacertadas “recomendaciones” son las que generarían de manera inmediata “alteraciones graves al orden democrático”. Almagro pretende acabar con la democracia venezolana de un plumazo, con su carta desgraciada.

Exige Almagro revocatorio ya, sugiriendo que los “obstáculos” impiden “soluciones políticas”. No menciona por ningún lado que las malcriadeces de la inmensa jauría de egos pululando dentro de la MUD es la razón que más ha “obstaculizado” que la oposición se ponga de acuerdo. El revocatorio es un derecho constitucional, pero no se puede ejecutar, bajo ningún concepto, al antojo, malcriadeces y presión de los gritos histéricos de la derecha. Tan solo para activar la solicitud (Constitución del Grupo Promotor), los novedosos y tramposos de la MUD sacaron a pasear a sus “muertos” y metieron miles de firmas planas. Que sean serios y cumplan con las normas establecidas.

Ruega Almagro (exige el señor Secretario) que se reciba a Ramos Allup en la OEA, como si este zorro mañoso fuera un perito forense imparcial contra el gobierno de Venezuela. En qué gallera se convertiría la OEA si este organismo recibiera a los iracundos opositores de cada uno de los 35 países, a sus parlamentos, partidos políticos y pelucones. Se convertiría en un “vente tú” anárquico y demencial.

Esta carta desgraciada de Almagro es un grave precedente para el resto de los países. El señor Secretario General podría invocar la Carta Democrática en contra cualquier país que le desagrade (o que le ordenen fregar), con solo basarse en encuestas, artículos de prensa o pataleos de los opositores de cada país. El tirano Almagro perdió el juicio y la compostura al pretender erigirse como un contrapoder.

Contra el perro y la rabia de Almagro, le decimos: Un perro que ha sido pateado cuando ve un zapato se espanta. Ya conocemos muy bien los bajos escrúpulos de la derecha imperial para ejecutar sus golpes blandos y sus intervenciones. No aceptamos la “ayuda” inmoral de los que pretenden inocularnos con su odio y sus miserias. Rechazamos toda injerencia extranjera.

Artículo de Opinión por Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

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