Análisis

15.jun.2016 / 11:17 am / Haga un comentario

Ya Capriles se va pareciendo demasiado al despiadado y sanguinario Mickey Knox, el irreverente asesino de la película de Oliver Stone, Natural Born Killers. No hay diferencias, Capriles está convertido en un enajenado obsesionado por asaltar el poder, aún a costa de miles de vidas y de la paz de los venezolanos. Su agenda de acción política se ha convertido en una aventura endemoniadamente violenta y perversa. Ha florecido su odio y sus tendencias maniacas depresivas, las cuales ya no puede ocultar.

Las últimas actuaciones de Capriles deben constituirse en un hito planetario. En ninguna parte del mundo el gobernador de un estado, es decir la autoridad, es el que dirige personalmente la turba que realiza manifestaciones y acciones violentas contra las autoridades policiales.

00034464Esto no tiene precedentes. Capriles olvidó que el artículo 159 de la Constitución Bolivariana (Del Poder Público Estadal) señala que las gobernaciones (con él a la cabeza) están “obligados a mantener la independencia, soberanía e integridad nacional, y a cumplir y hacer cumplir esta Constitución y las leyes de la República”. Mal puede este desgobernador, que no cumple con ninguna de sus responsabilidades (Artículo 164), venir a incitar y promover la violencia, generando alteraciones del orden público, guarimbas y escaramuzas en las calles del estado que se supone debe cuidar y proteger.

Como precedente, ya hemos conocido su rol de gobernador light, que cuando se le antoja se va de paseo conspirativo al exterior; cuando se deprime se retira y desaparece por semanas; o esta última manía de salir a trancar vías y generar violencia para crear zozobra entre la población.

En todo caso, siempre sale ante los medios enajenado, turbado, con el rostro desencajado de la desesperación. Todo porque Ramos Allup y Leopoldo López hace rato que le robaron las preferencias en el corazón de la fauna opositora. Lo tienen opacado y ninguneado. Bien lejos de sus pretensiones de sentarse en la silla de Miraflores. Eso es todo lo que acontece, por eso sus descargas de arrechera y sus brotes psicóticos, exactamente como el perverso personaje de Natural Born Killers.

Capriles actúa magistralmente para las cámaras. Son puras poses, puras fintas provocadoras creyendo que así levantará en las encuestas. Se siente pasajero VIP del Titanic, por eso el pataleo semanal frente a los medios.

Aunque pensándolo bien, Capriles se merece un Oscar por imitar a la perfección a Jim Carrey con sus acontecidos y novedosos personajes en The Truman Show, The Cabley Guy o Liar Liar (Mentiroso Compulsivo). En su última película, de niño llorón y malcriado, Capriles salió histérico vociferando contra el universo (y el CNE) porque su firma fue excluida por el ente electoral. Vaya descarga que soltó este supuesto líder de “temple de acero” de la oposición, pero no mencionó por ningún lado porqué, cómo y dónde firmaron miles de muertos, menores de edad y procesados por la justicia (que carteludos son los militantes que tiene la MUD). Más tarde se descubrió que al amnésico y mamarracho gobernador se le anuló su firma porque “olvidó” poner su huella dactilar en la planilla. Casi nada. Ahora entendemos porqué olvidó cumplir con sus competencias al frente de la gobernación de Miranda. Ahora entendemos tanto abandono, indolencia y desidia.

Los compañeritos de partido de Capriles deben pedirle que se comporte y recupere la compostura. Que tome Valeriana y Moringa. Que centre sus emociones y pensamientos en analizar las tres propuestas que el Presidente Nicolás Maduro realizó a la Comisión Internacional de Diálogos de Paz. El país entero está debatiendo estas propuestas:

  • “La instalación y puesta en funcionamiento de la comisión de la verdad, la justicia, y la reparación de víctimas y la paz”;
  • “Un encuentro de los poderes públicos para el acuerdo del funcionamiento del país”; y
  • “La renuncia a la violencia en todas sus formas, el cese a la violencia en todas sus formas políticas, sociales, criminales, un gran acuerdo de paz y no violencia”.

¿Será posible que las múltiples agendas e intereses de la derecha puedan ponerse de acuerdo por el bien del país? Los milagros ocurren. Por eso nos anotamos y apoyamos todas las iniciativas de diálogo y a favor de la paz. Repudiamos también todas las acciones de violencia dirigidas y orquestadas por Capriles y sus bandas neofascistas.

A Capriles le decimos con fuerza: ¡Venezuela Quiere Paz!

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

 

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