Análisis

3.ago.2016 / 12:28 pm / Haga un comentario

Co8h6P0WAAA-gZN

El próximo 8 de noviembre Estados Unidos elegirá a su nuevo presidente utilizando su colonial y casi medieval método de los Colegios Electorales, donde los ciudadanos no votarán directamente para elegir al presidente, sino que lo harán a través de la figura de los Delegados. Una especie de gestores intermediarios, que se abrogan la potestad de “aglutinar el sentir” de los electores de cada estado. Este es un sistema de elección de segundo grado. Y serán los 538 Delegados representantes de los 50 estados los que finalmente votarán para elegir al presidente en otro proceso posterior que se efectuará en diciembre.

Cada estado aporta un número de delegados de acuerdo a su densidad poblacional. California en un extremo tiene el máximo de 55 delegados, y estados pequeños como Montana solo aportan a la elección 3 Delegados. En este sistema electoral se puede dar el caso de que el candidato con más votos no es elegido presidente. El ejemplo más patético fue en el año 2000, cuando Al Gore sacó 543.895 más votos que Bush, pero perdió la presidencia por 5 Delegados de diferencia y con una que otra ayudita de las triquiñuelas judiciales de la familia Bush amañando a su favor los votos de la Florida. Anécdotas precisas de la ejemplarizante “democracia” norteamericana.

Para este proceso electoral ya se ha despejado el camino de las primarias y están claramente definidos los candidatos de los dos partidos que ejercen su férrea dictadura (bipartidismo) desde hace más de 100 años: Donald Trump por los Republicanos e Hillary Clinton por los Demócratas.

Es casi imposible determinar cuál de los candidatos es más malo que el otro. Compiten en igualdad de condiciones en barbaridades, excesos, amenazas y tropelías. Los electores deberán decidir entre Guatemala y Guatepeor.

En concordancia con la soberbia imperial y las aberraciones escritas en el Destino Manifiesto, podemos estar seguros de que los dos candidatos son una seria amenaza para la paz mundial y la continuidad de vida humana en el planeta.

La controversia rodea desde el primer día de campaña a los nada impolutos candidatos. Sin embargo, gracias a la maquinaria propagandística, al maquiavelismo y al lobby, han dejado en el camino a los mejores candidatos para presidir la Casa Blanca.

Donald Trump, el Showman

Trump es un excéntrico magnate inmobiliario y un showman de la televisión. No tiene en lo absoluto la más mínima experiencia previa en cargos públicos. Se ha presentado durante toda la campaña como el vaquero que vendrá a imponer la “ley y orden” para salvar mesiánicamente a Estados Unidos de la inminente debacle y la oscuridad generada por los Demócratas con Obama a la cabeza.

Con un lenguaje mordaz y sin detenerse o reparar en lo políticamente correcto, ha aterrado a toda la opinión pública mundial por sus mensajes, ideas y proyectos cargados de expresiones denigrantes, racistas y xenofóbicas contra las mujeres, las minorías étnicas o los inmigrantes, especialmente los latinos y la población musulmana. Su polémica idea de construir un muro en la frontera con México, las justificó mascullando que “México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas […]. Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos”. Válgame dios, ¿quién controla la mente y la lengua de este loco?

Sin embargo, este discurso pendenciero y provocador, parece de laboratorio, porque está bien estudiado y planificado, y ha calado masivamente en un electorado lleno de odio y ávido de venganza. Su mensaje reaccionario tiene la mayor aceptación entre la población blanca de clase media trabajadora, que está alucinada con su discurso antiinmigrante y aplaude rabiosamente sus engañosas y dudosas ofertas electorales nacionalistas y proteccionistas, donde asegura que restaurará el orden perdido, poniendo “los productos estadounidenses muy por encima de los extranjeros”, dando fuertes zarpazos contra todos los tratados de libre comercio y atacando especialmente la relación comercial con China.

Entre la feria de promesas electorales no ha faltado la loable y desinteresada intención de disminuir los odiosos impuestos a los más ricos, claro está, con él a la cabeza y en beneficio de su muy robusto bolsillo. En todo caso el perfil psicológico de Trump lo delineó muy bien la propia Hillary Clinton al señalar que: “¿Tiene Donald Trump el temperamento para ser comandante en jefe? Imagínenselo en el Despacho Oval frente a una crisis real. Un hombre al que puedes provocar con un tuit es un hombre al que no se le pueden confiar armas nucleares”. Más nada. Hasta el cineasta Michael Moore señaló con mucha resignación y lleno de temor: “Creo que Trump va a ganar. Lo siento… La gente lo niega, pero sus probabilidades de ganar son muy, muy buenas”. Vaya desconsuelo.

Hillary Clinton, la guerrerista

Con muchísima más experiencia en política que Trump, Hillary Clinton ha sido Senadora, Primera Dama y Secretaria de Estado. Sin embargo, campea en el ranking de escándalos (MonicaLewinskyGate incluido) acusada de favorecer a grupos económicos o de violar toda la Seguridad Nacional de Estados Unidos al mandar miles de correos clasificados y secretos de Estado desde su cuentica privada (hdr22@clintonemail.com), según revelaciones de WikiLeaks y la prensa mundial.

Durante la efervescencia de la campaña electoral Hillary también se ha afanado en prometer que aplicará medidas para la reducción de impuestos y aprobará el aumento del salario mínimo, buscando así atraer a la clase trabajadora norteamericana. Estamos claros de que son solo promesas que el Congreso nunca permitirá o aprobará.

Pero el tema donde más desconfianza y temores genera es en la política intervencionista internacional. Deben tener mucho pánico los habitantes de Irak y Libia, porque si Hillary llega a la presidencia es altamente probable que vuelva a cometer su habituales “errores” de bombardear, asaltar y asesinar a sus ciudadanos sin advertencia o justificación previa; o en un ataque de ira no dudará en secuestrar o deponer presidentes como durante el golpe de Estado en Honduras o las agresiones y bloqueos permanentes aplicados contra Venezuela, Ecuador o Bolivia.

Esta alerta aplica también para todos los habitantes del planeta y sus alrededores. La falta de escrúpulos aplicada en el pasado, ahora tendrá a su entera disposición todo el criminal aparato militar norteamericano, con más de 3.000.000 de soldados y miles de miles de barcos, aviones, drones y misiles para utilizar a discreción, aunque luego reconozca y haga un mea culpa por la muerte de miles de hombres, mujeres y niños inocentes. Daños Colaterales es el término patentado y perfeccionado por Estados Unidos.

Este arsenal incluye más de 5.000 terroríficas ojivas nucleares puestas bajo su mando y del aparato militarista norteamericano. Si alguien duda del perfecto alineamiento de fuerzas, solo tiene que leer las eufóricas palabras del General John Allen, excomandante de las fuerzas militares en Afganistán (tremendo legado de sangre y destrucción), afirmando con decadente pasión que: “Hillary va a ser exactamente el tipo de comandante en jefe que necesita este paísCon Hillary como comandante en jefe seguiremos liderando al mundo”. Zape gato y vade retro satanás.

Para concluir, rescatamos las certeras y mortíferas palabras de Trump para su rival: “Hillary Clinton creó el Estado Islámico gracias a su estúpida política y a su incorrecta toma de decisiones”. Perfecto reconocimiento al legado de muerte y destrucción de la política exterior norteamericana.

Las encuestas están parejas entre los dos candidatos malosos. Los Guatepeor. Ambos trabajan en el “factor emocional” para atrapar en la telaraña electoral a los indecisos y a los más conservadores. Trump y Clinton han utilizado el discurso del miedo y el resentimiento para atraer también a los desencantados, a los que viven rondando las periferias del Sueño Americano, un mundo apocalíptico (como The Walking Dead) sin empleo, salud, vivienda o educación. Los indignados colman la casa del Tío Sam.

“Alea iacta est” (La suerte está echada). Dios proteja de esta gente al pobre pueblo norteamericano y al resto de los habitantes del mundo.

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

Hacer un comentario.




Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten. Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación.

Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.