Análisis

17.ago.2016 / 12:53 pm / Haga un comentario

Nuevamente están encendidas las hogueras del odio en la cúpula de la extrema derecha venezolana. Las hordas violentas se preparan para un nuevo ataque, para nuevas acciones de violencia y perturbación de la paz nacional.

Los cabilleros Adecos y los grupos neofascistas de Voluntad Popular y Primero Justicia se preparan para continuar con su plan de tierra arrasada. Los venezolanos conocemos muy bien estas jornadas de “lucha cívica” de la extrema derecha, que siempre terminan en violencia, muertes y destrucción. Nadie les cree a los pinochos líderes de la derecha, porque debajo del disfraz de Carmelitas Descalzas, cohabitan muchos demonios y lobos feroces que, sin escrúpulo alguno, solo persiguen el asalto al poder, la rapiña al tesoro nacional y la venganza contra el pueblo Chavista.

Los venezolanos recordamos con crudeza la violencia generada con la Descarga de Arrechera de Capriles en 2013 y la Salida violenta de López en el 2014. Docenas de muertos, cientos de heridos, destrucción y caos dejaron a su paso estos agentes del mal con sus manifestaciones “pacíficas”.

En este 2016, la derecha ha hecho un nuevo llamado a la protesta, bajo el terrorífico nombre de Toma de Caracas. Como si fuera una ofensiva paramilitar, amenazan con “trancar” la capital y las principales ciudades del país. Este método ya lo conocemos, pretenden generar acciones de violencia, donde enfrenten al pueblo contra el pueblo, utilizando a los jóvenes como carne de cañón.

Esto no es más que la orquestación bien coordinada y planificada de acciones de violencia, ejecutadas por grupos fascistas de la extrema derecha venezolana. Lo que pretenden los tenebrosos líderes de la MUD no es otra cosa que la instigación a la violencia. Recordemos que, según el RAE, la instigación (Del lat. Instigāre) es “inducir a alguien a una acción, generalmente considerada como negativa”. Nuestro Código Penal lo establece claramente como delito y sanciona a “Cualquiera que públicamente o por cualquier medio instigare a otro u otros a ejecutar actos en contravención a las leyes” (Artículo 283); y además señala que “Quien instigare a la desobediencia de las leyes o al odio entre sus habitantes o hiciere apología de hechos que la ley prevé como delitos, de modo que ponga en peligro la tranquilidad pública, será castigado con prisión de tres años a seis años” (Artículo 285).

Esta aclaratoria es importante porque luego de cada llamado de “lucha cívica” donde la derecha genera violencia, los supuestos líderes opositores se esconden temblorosos bajo las faldas de las féminas o se escudan en organismos internacionales, lloriqueando y negando su participación o autoría intelectual en la ejecución de sus actos criminales. Cobardes.

Entonces hay que ir tomando nota y prepararse, ya que Freddy Guevara, dirigente del partido de extrema derecha Voluntad Popular, ha expresado exultante y con los ojos desorbitados que “convocaremos a la desobediencia civil” y que la presión de calle es “la única forma de que el Gobierno entienda que el cambio es indetenible”. Sus intenciones de asaltar el poder político están más que claras, ya que señala como único objetivo que “apostamos por un gobierno de unidad nacional”, aspirando a que con la “Toma de Caracas” puedan por fin tumbar al gobierno. Queda claro que su asalto sobre Miraflores no será por los canales democráticos, ya que también aborrece al rector electoral, señalando que “el cne puede decir misa”. Puras frases para recordar el talante poco democrático de esta alucinógena derecha disociada.

La derecha no se atreve a explicarle a sus seguidores la verdad. La cúpula de la fauna opositora arrancó enero, engolosinada y guapetona, gritando que en seis meses acabarían con la Revolución Bolivariana aplicando simultáneamente cuatro vías: “forzando” la renuncia del Presidente, recortando el período presidencial con una enmienda constitucional, llamando a Referendo Revocatorio o con una Asamblea Nacional Constituyente.

Pues ya pasaron ocho meses y en Miraflores sigue intacto el Gobierno Bolivariano. Pero del lado opositor hay muchos vidrios rotos. Peleas internas, disensos y conflictos de intereses hacen que cada partido juegue para su propia agenda. Esta derecha irresponsable (llena de hechiceros e ilusionistas) ha engañado nuevamente a sus incautos seguidores, con el terrible agravante del daño irremediable en la deprimida psiquis de la fauna opositora, que nuevamente fue embaucada por la dirigencia fascista y reaccionaria que no presentó desde enero la solicitud de referendo revocatorio y ahora pretenden atropellar a todas las instituciones para que complazcan sus caprichos, manías y desvaríos.

El pueblo está alerta ante esta nueva arremetida violenta de la derecha. La paz, la justicia y la razón prevalecerán en beneficio del pueblo, la democracia y sus instituciones.

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

 

 

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